River perdió 2-1 ante Rosario Central en el Gigante de Arroyito y Marcelo Gallardo no ocultó su fastidio. El equipo del Muñeco, que había comenzado en ventaja con un gol de Miguel Borja tras una gran asistencia de Juan Fernando Quintero, terminó cayendo por los tantos de Franco Ibarra e Ignacio Malcorra, en un encuentro marcado por la expulsión de Juan Portillo que condicionó al conjunto de Núñez.
Luego del partido, Gallardo se plantó frente a los micrófonos con la serenidad que lo caracteriza, pero dejó entrever su malestar con el arbitraje y con lo que definió como "el sistema". "No voy a ser yo el único que siempre hable. Te quedás muy solo... no te queda otra que adaptarte al sistema y callarse, porque el que habla es sancionado", disparó el entrenador, en declaraciones que resonaron fuerte en el ámbito del fútbol argentino.
El arbitraje de Falcon Pérez fue una de las polémicas de la noche
El técnico profundizó en su crítica con tono contenido, aunque sin resignar convicción: "Los que entendemos de esto vemos cómo se va desarrollando con ciertas actitudes. No hace falta que te cobren un penal en contra". Al mismo tiempo, buscó enfocar el mensaje en lo futbolístico: "Vinimos a jugar decididos hasta la expulsión. Eso nos condicionó, quedarte con diez es difícil. Tenemos que ser más inteligentes porque nos viene pasando seguido".
Gallardo también tuvo palabras para Marcos Acuña, quien fue reemplazado tras recibir un golpe y acumular una amarilla: "Es un jugador con experiencia y mucho recorrido, pero también puede sufrir estas consecuencias. Es parte de su impronta, su mentalidad y tiene que entender que en el fútbol argentino estas cosas va a tener que aprender y medirse porque te van a buscar, se generan esas situaciones, hablo con él, pero ya tiene un recorrido importante".
Gallardo quiere bajarle las revoluciones a Acuña
De cara al próximo compromiso ante Sarmiento, el Muñeco volvió a alzar la voz contra la programación: "No está bueno que se juegue en fecha FIFA cuando somos el equipo que más perjudicado sale".
Con su habitual tono reflexivo, cerró intentando bajar la tensión, aunque sin ocultar su descontento: "Le pedí tranquilidad a los jugadores porque ya habíamos sido perjudicados, no en la expulsión, pero sí en cómo se daba el juego".
Una vez más, Gallardo dejó claro que no elude los conflictos cuando siente que algo excede lo estrictamente deportivo, pero también que se siente solo en esa lucha contra lo que considera un sistema que no siempre juega limpio.