Reconocer el nivel de Juan Sebastián Verón como futbolista no sorprende a nadie, pero la valoración toma otro peso cuando llega desde un referente del área. Hernán Crespo, histórico delantero de la Selección Argentina, eligió públicamente a Verón como su mejor socio dentro del campo y lo ubicó entre las figuras más determinantes de su carrera. En una entrevista con F90 (ESPN), el hoy entrenador explicó que la influencia de la Brujita iba mucho más allá de una asistencia: era el jugador que construía la jugada antes del último pase.
La consulta televisiva lo llevó a repasar nombres y roles, pero Crespo fue directo al definir su sociedad ideal. “Mi socio era Verón. El Piojo (López) lógicamente sí porque era el último pase, pero Seba es, para mí, el mejor jugador del anteúltimo pase. Él ponía en condiciones al otro para que me la den”, describió. La frase no es solo un elogio técnico: define una manera de entender el fútbol, donde el verdadero diferencial está en el pase que organiza y condiciona todo lo que viene después.
El “anteúltimo pase” como arte: la explicación táctica de Crespo
Crespo explicó que el vínculo con Verón no se reducía a una conexión puntual, sino a un sistema que se repetía partido a partido. En su mirada, el “anteúltimo pase” es el que abre el escenario, acelera la jugada y deja al equipo en ventaja, incluso antes de la asistencia final. Por eso puso a Verón por encima de una simple estadística: lo destacó como el jugador que “ponía en condiciones” al compañero para que el último pase llegara limpio.
El ex goleador también marcó una diferencia que suele perderse en el análisis superficial. Su idea es que el socio del delantero no es solo quien da el pase gol, sino quien crea el contexto para que ese pase exista y sea sencillo. En ese sentido, Crespo ubicó a Verón como el tipo de futbolista que entiende tiempos, espacios y perfiles de recepción, y que hace que el delantero reciba la pelota donde realmente duele.










