A menos de un día del esperado cruce entre la Selección Argentina e Inglaterra, la ciudad de Atlanta comenzó a recibir una masiva llegada de hinchas albicelestes que viajarán para alentar al equipo de Lionel Scaloni.
Tal como ocurrió en sedes anteriores como Miami, Dallas y Kansas City, las camisetas argentinas y el ambiente futbolero ya dominan las calles, centros comerciales, restaurantes y supermercados de la ciudad, que espera una importante afluencia de aficionados de ambos países.
Debido a la histórica rivalidad entre Argentina e Inglaterra, las autoridades estadounidenses catalogaron el encuentro como de alto riesgo y diseñaron un importante dispositivo de seguridad para el Mercedes-Benz Stadium.
Según lo establecido tras una reunión de coordinación realizada en Virginia, más de 1.600 efectivos de distintas fuerzas federales, estatales y locales trabajarán antes, durante y después del partido para garantizar el normal desarrollo de la jornada.
Se estima que alrededor de 30.000 simpatizantes argentinos y 20.000 ingleses asistirán al estadio para presenciar la semifinal.
Para minimizar riesgos, ambas parcialidades ingresarán por accesos diferenciados. Sin embargo, una vez dentro del recinto compartirán diferentes espacios comunes, por lo que las autoridades reforzarán la presencia policial en esos sectores.
Además, la FIFA y los organismos de seguridad advirtieron que no se permitirá el ingreso de elementos o manifestaciones que puedan generar conflictos, especialmente aquellos vinculados con mensajes políticos o de odio.
En ese contexto, la ministra de Seguridad de Argentina, Alejandra Monteoliva, confirmó que los espectadores no podrán acceder al estadio con banderas, camisetas o cualquier otro elemento que contenga referencias al conflicto por las Islas Malvinas.