Cuando dos selecciones europeas de renombre se enfrentan, el partido puede ser aburrido o sumamente entretenido, en este caso fue lo segundo. En un enfrentamiento frenético, Inglaterra debutó en el Grupo L del Mundial 2026 con una victoria 4-2 frente a Croacia.
Como se anticipaba en la previa, el encuentro empezaría parejo, con ambos equipos yendo y viniendo entre áreas, no obstante, los ingleses conseguirían llegar al gol de manera tempranera. A los 8, tras un córner, Luka Modrić le cometería un infantil penal a Noni Madueke en su afán por despejar. En encargado desde los 12 pasos sería Harry Kane, cuyo remate sería atajado por Dominik Livaković, pero se repetiría su ejecución por un leve adelantamiento del arquero croata, teniendo así una segunda chance que no desperdiciaría para poner el 1-0.
Producto del envión anímico del tanto, los dirigidos por Thomas Tuchel comenzarían a posicionarse como los protagonistas del partido, generando más y mejores oportunidades que su rival, sobre todo a la contra, aunque sin mucha puntería.









