La violencia que estalló en el Libertadores de América entre Independiente y Universidad de Chile dejó al descubierto una preocupante falla en los dispositivos de seguridad. En el centro de la polémica quedó Javier Alonso, ministro de Seguridad bonaerense, quien defendió la decisión de que la Policía no actuara en el momento más álgido del enfrentamiento.
Lejos de asumir responsabilidades, Alonso, en una entrevista para Argenzuela, sostuvo que la Bonaerense no ingresó al estadio "para evitar causar más daño", y agregó que la fuerza "actúa evaluando el uso racional de la fuerza, que significa minimizar los daños". Sin embargo, los hechos mostraron otra realidad: durante varios minutos las peleas se desarrollaron sin ningún tipo de intervención policial, lo que permitió que la violencia escalara a niveles alarmantes.











