"Estuvimos todo el día vendiendo, sinceramente ya perdimos la cuenta", comentó uno de los trabajadores del local, entre la emoción y el cansancio, a la Derecha Diario. "Lo que originalmente estaba previsto para el lunes se postergó al martes por la cantidad de pedidos acumulados", agregó.
La llegada de hinchas de todas partes no se hizo esperar. Algunos compraron camisetas para ellos, otros para regalar. Un fanático, por ejemplo, se llevó un presente para su hermano que vive en Italia. Otro cliente se llevó una camiseta para sí mismo y un regalo para su hija. "Disfrutamos este momento como algo único", comentó con entusiasmo.
La escena en Rosario refleja no solo el amor por Di María, sino también el impulso económico que genera su vuelta: ventas récord, movimiento en el comercio y una ciudad movilizada por el retorno del ídolo. El fenómeno recién empieza.