Hay futbolistas que quedan en la memoria por sus títulos, otros por sus goles y algunos por una personalidad imposible de pasar inadvertida. Carlos Horacio "El Loco" Salinas perteneció a esa última categoría. El exmediocampista, campeón de la Copa Libertadores y de la Copa Intercontinental con Boca, falleció este martes 1 de septiembre a los 70 años en Buenos Aires.
Nacido en San Miguel de Tucumán y criado en el barrio Ciudadela, en el seno de una familia humilde, Salinas comenzó a construir su carrera lejos de los grandes escenarios. Sus primeros pasos fueron en las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima de Jujuy y, siendo apenas adolescente, llegó a integrar un combinado juvenil conocido como la "Selección Fantasma", que se preparaba para jugar ante Bolivia en La Paz.
Aquella experiencia llamó la atención de varios clubes de Buenos Aires, entre ellos River, quien finalmente lo incorporó y allí debutó en Primera División en 1974. Su paso por Núñez, sin embargo, no fue demasiado extenso y poco después continuó su carrera en Chacarita Juniors, donde encontró la continuidad que necesitaba para mostrar sus condiciones.
El salto a Boca y los títulos
Entre 1976 y 1977 tuvo un rendimiento destacado con el Funebrero, con 19 goles en 96 partidos, y ese crecimiento lo llevó a Boca en 1978. Juan Carlos Lorenzo confió en su talento ofensivo y Salinas respondió rápidamente en un equipo que ya tenía la experiencia de haber conquistado la Libertadores.
Vestido de azul y oro protagonizó algunos de los momentos más importantes de aquella etapa. En la Copa Libertadores de aquel año marcó goles decisivos, incluido uno ante River en semifinales y otro frente a Deportivo Cali en la serie definitoria que terminó con una nueva consagración continental para el Xeneize.
Sin embargo, la postal que quedó grabada con mayor fuerza llegó meses antes en la Copa Intercontinental. El 1 de agosto de 1978, Boca enfrentó a Borussia Mönchengladbach en Karlsruhe por la revancha de la definición correspondiente a 1977. Después de los goles de Darío Felman y Ernesto Mastrángelo, Salinas recibió la pelota, avanzó entre varios defensores y definió cruzado para sellar el 3-0 que le dio al conjunto argentino el título mundial.
El temperamento de "El Loco"
Su carácter, sin embargo, también fue una parte inseparable de su figura. En noviembre de ese mismo año, durante un encuentro frente a Huracán, fue expulsado por el árbitro Abel Gnecco y reaccionó agrediéndolo. La consecuencia fue una suspensión de 25 fechas impuesta por el Tribunal de Disciplina de la AFA, una sanción que quedó como la más extensa en la historia del fútbol argentino.
"Ese fue Abel Gnecco, que era un hijo de puta. Entraba a la cancha y te insultaba. Ese día, apenas entró a la cancha, ya me dijo: ‘Escuchame, Salinas, no me transmitas el partido, ¿entendés?’. Tenía ganas de echarme antes de empezar. Me cobró foul por una amarilla y enseguida la roja por tirarme a los pies y me puse loco. Menos mal que estaban Brindisi y Babington, que me sacaron…", aseguró al respecto en una entrevista con El Gráfico.
El pase a Argentinos y un penal histórico
Su historia en Boca terminó a fines de 1980, cuando fue incluido en la operación que llevó a nada menos que Diego Maradona desde Argentinos Juniors al club de la Ribera. Salinas pasó al Bicho junto con Carlos Randazzo, Eduardo Rotondi y Osvaldo Santos, y allí protagonizó otro episodio que quedó en la historia del fútbol argentino.
El 15 de agosto de 1981, Argentinos enfrentó a San Lorenzo en la cancha de Ferro con la necesidad de conseguir un resultado que le permitiera evitar el descenso. Cuando llegó el momento de ejecutar un penal, varios jugadores no quisieron asumir la responsabilidad. Salinas tomó la pelota y convirtió, salvó a Argentinos y sentenció la pérdida de categoría del Ciclón, que se convirtió en el primer grande argentino en descender.
El final de su carrera y su vida por fuera del fútbol
Después de su paso por La Paternal, jugó en Independiente, tuvo experiencias en Colombia con Independiente Medellín y Deportivo Pereira, y también vistió las camisetas de Alumni de Villa María y Racing de Córdoba. Incluso tuvo un breve recorrido por el fútbol de salón en Estados Unidos. Finalmente, su carrera terminó en Deportivo Junín de Perú, en 1987, cuando tenía 31 años.
Lejos de las canchas, su vida atravesó años complejos y dificultades económicas. Tiempo después de retirarse, fue detenido por una causa vinculada a la tenencia y comercialización de drogas, y permaneció alrededor de cuatro meses en el penal de Devoto. Sobre aquella etapa, tiempo después, contó: "Me empecé a encontrar con gente que no correspondía, que me llevó por un mal camino. Te empiezan a meter en jodas en las que uno no tiene nada que ver y la pasé mal".
Salinas estuvo un tiempo preso por una causa vinculada a la tenencia y comercialización de drogas
A su vez, recordó su experiencia en prisión: "En Devoto me trataron bien. Trabajaba en la cocina, repartía la comida por los pabellones y desde que llegué, todas las tardes armábamos picados. Aunque igualmente la pasé feo, porque la cárcel siempre es un infierno".
Padre de dos hijas y abuelo de tres nietas, Salinas pasó sus últimos años en el barrio porteño de Caballito y contó con el acompañamiento de la Mutual de exjugadores de Boca. Con su muerte se va una figura singular del fútbol argentino, recordada tanto por sus conquistas con el Xeneize como por una carrera atravesada por episodios que hicieron de "El Loco" un personaje imposible de olvidar.