Con solo 26 años, el hijo del histórico Ahmed Shobeir se lució en octavos del Mundial 2026 con atajadas clave ante Argentina, confirmando su crecimiento en Al Ahly y su lugar en la selección egipcia.
En medio de la tensión de los octavos de final del Mundial 2026, Mostafa Shobeir se convirtió en uno de los grandes protagonistas del partido entre Egipto y Argentina. El joven arquero africano le adivinó un penal a Lionel Messi y con atajadas espectaculares mantuvo a su equipo con vida frente a la Selección.
Shobeir, de 26 años, nació el 17 de marzo de 2000 en Guiza y se formó en las divisiones inferiores de Al Ahly, el club más poderoso de Egipto y uno de los gigantes del fútbol africano. Su apellido lleva una carga histórica importante, ya que es hijo de Ahmed Shobeir, arquero legendario que defendió a Egipto en el Mundial de Italia 1990 y es considerado uno de los mejores goleros de la historia de su país.
Mientras Argentina buscaba el gol para avanzar, Shobeir respondió con intervenciones decisivas. Además de taparle el penal al rosarino, le negó chances claras a Alexis Mac Allister y a Julián Álvarez en el Mercedes Benz Stadium de Atlanta. Su actuación confirma el nivel que venía mostrando en el fútbol local.
De las comparaciones a la titularidad
En sus primeros años en Al Ahly, Mostafa tuvo que lidiar con las inevitables comparaciones con su padre y con una fuerte competencia interna. Mohamed El Shenawy, referente del club y de la selección egipcia, le cerró el paso durante un tiempo. Sin embargo, el joven arquero esperó su oportunidad y la aprovechó con actuaciones cada vez más sólidas.
El gran salto llegó cuando ganó continuidad en el arco de Al Ahly y respondió en partidos de alta exigencia, sobre todo en la Liga de Campeones de África. Ahí empezó a ganarse el respeto de los hinchas, que lo ven como el sucesor natural de El Shenawy tanto en el club como en la selección.
Entre sus virtudes destacan los reflejos rápidos, la reacción en tiros cercanos, la seguridad bajo los tres palos y la personalidad para jugar bajo presión. Todavía le falta sumar más experiencia internacional y pulir algunos aspectos del juego con los pies, pero su proyección es muy prometedora.