El mundo del fútbol suele estar lleno de supersticiones y coincidencias, pero pocas tan llamativas como la que rodea al Avellino, un modesto club italiano que, desde hace más de seis décadas, parece estar ligado al destino del Vaticano. La particularidad es tan increíble como constante: cada vez que un Papa muere o renuncia, el club asciende de categoría.
Este fin de semana se volvió a alimentar la leyenda, ya que, justo antes del fallecimiento del Papa Francisco, el Avellino consiguió el ascenso matemático a la Serie B al vencer 2-1 a Sorrento el sábado 19 de abril.

Con esa victoria, el equipo se consolidó como líder del Grupo C con 72 puntos, ocho por encima del Audace Cerignola, su inmediato perseguidor, y jugará en la segunda categoría del fútbol italiano en la próxima temporada.
Una cadena de coincidencias que se remonta a mediados del siglo pasado
La institución, fundada en 1912 y con sede en Avellino, Campania, arrastra esta extraña relación desde 1958. Todo comenzó con la muerte del Papa Pío XII, mismo año en el que subió de la cuarta división a la Serie C. Cinco años más tarde, en 1963, falleció Juan XXIII y los Lobos volvieron a la Serie C, repitiendo el patrón.









