Además, el dirigente intentó victimizarse al referirse a una supuesta "censura disfrazada de institucionalidad": "A este ritmo, pronto vamos a necesitar protección, no de los delincuentes, sino de la censura disfrazada de institucionalidad", sostuvo. Una frase llamativa viniendo de un funcionario de la AFA, organización que históricamente se ha manejado con opacidad, escaso control externo y escándalos recurrentes.












