El fútbol brasileño fue escenario de un episodio insólito que quedará en los registros por un motivo poco habitual: la cantidad de expulsiones. Un partido de las semifinales del Campeonato de Segunda División Sub-20 de Minas Gerais terminó con 51 tarjetas rojas, luego de que una pelea generalizada obligara al árbitro a suspender el encuentro antes de tiempo.
El enfrentamiento entre Uberlândia y Mamoré se disputó el 1 de noviembre, por la ida de la serie, y llegó hasta el minuto 54, cuando una discusión entre futbolistas y miembros de ambos cuerpos técnicos derivó en una batalla campal. La situación se descontroló rápidamente y también involucró a personas que se encontraban alrededor del terreno de juego, entre ellas algunos recogepelotas.









