El semestre de Tomás Aranda, que había irrumpido como una de las grandes figuras de Boca, terminó de la manera menos esperada. Durante el entrenamiento matutino de este miércoles en el predio de Ezeiza, el juvenil de 19 años sufrió una fractura de peroné en la pierna derecha y deberá ser operado en los próximos días.
La lesión ocurrió incluso antes de que comenzara formalmente la práctica. Mientras realizaba la entrada en calor junto al resto del plantel, el futbolista intentó realizar uno de sus habituales cambios de dirección, pero su botín quedó trabado en el césped. El movimiento posterior provocó la fractura y, aunque inicialmente se especuló con que podía tratarse de un esguince, los estudios confirmaron una lesión óseaen la zona de unión entre el peroné y la tibia.
Ahora, Aranda será sometido a una intervención quirúrgica y, una vez realizada, comenzará un proceso de recuperación que podría extenderse entre tres y cinco meses. De esta manera, su presencia en lo que resta de 2026 quedó prácticamente descartada y su regreso podría producirse recién en la pretemporada de 2027.
Aranda se perdería lo que queda de temporada
El golpe representa un problema importante para Rodolfo Arruabarrena. Aranda había logrado consolidarse como titular y convertirse en la principal referencia ofensiva del equipo. Después de ganarse un lugar durante el cierre del ciclo de Claudio Úbeda, el juvenil heredó la camiseta número 10 que había utilizado Edinson Cavani y respondió rápidamente con actuaciones que lo transformaron en una pieza clave.
Con su baja, el entrenador deberá encontrar una solución dentro de un plantel que no cuenta con otro futbolista de características idénticas. Sebastián Villa y Alan Velasco aparecen como alternativas para ocupar posiciones ofensivas, mientras que Kevin Zenón y Tomás Belmonte son otras variantes que el Vasco podría evaluar para modificar el funcionamiento del equipo.
Por otra parte, la lesión podría abrirle al Xeneize una posibilidad inesperada en el mercado de pases. Si bien el período de incorporaciones ya finalizó, el reglamento de la Liga Profesional contempla que un club pueda solicitar autorización a la AFA para sumar un jugadorcuando un futbolista de su plantel debe afrontar una recuperación de al menos cuatro meses. En principio, los plazos estimados para Aranda alcanzarían ese mínimo, por lo que Boca podría gestionar el permiso para incorporar un reemplazante.
Mientras aguarda la operación y la evolución del juvenil, Boca deberá resolver cómo afrontar la baja de una de sus apariciones más destacadas del año. La prioridad inmediata será encontrar respuestas deportivas para una ausencia que, por sus características y por el momento en que se produce, altera los planes del equipo.