La NBA quedó envuelta en una fuerte polémica luego de que los Chicago Bulls decidieran despedir a Jaden Ivey tras la difusión de mensajes en redes sociales en los que criticó el Mes del Orgullo.
La franquicia anunció la medida a través de un comunicado en el que argumentó "conducta perjudicial para el equipo", luego de que el escolta publicara un video en Instagram con declaraciones de tono religioso y cuestionamientos a las campañas de inclusión.
En uno de los fragmentos, Ivey expresó: "Proclaman el Mes del Orgullo en la NBA. Lo proclaman. Se lo muestran al mundo. Dicen: vengan y únanse a nosotros por el Orgullo, por el Mes del Orgullo para celebrar la injusticia. Lo proclaman. Lo proclaman en las vallas publicitarias. Lo proclaman en las calles. Injusticia. Entonces, ¿cómo es que uno no puede hablar de justicia? ¿Cómo pueden decir que este hombre está loco?".
Tras conocerse su salida, el propio jugador reaccionó en redes sociales y cuestionó la decisión: "¿Cómo que mi conducta es perjudicial para el equipo? ¿Por lo que creo? ¿Por lo que es la verdad?".
Desde el cuerpo técnico del equipo, Billy Donovan evitó profundizar en el contenido de los posteos, aunque dejó en claro la postura institucional: "Cada quien llega con sus propias experiencias personales, pero una cosa es que todos tenemos que ser profesionales. Creo que tiene que haber un alto nivel de respeto entre nosotros, y tenemos que ayudarnos y luego rendir cuentas conforme a esos estándares".
El entrenador también se refirió al contexto personal del jugador, quien en los últimos meses había hablado públicamente sobre su depresión y su acercamiento a la religión: "No quiero entrar en lo que publicó, pero sin duda espero que él esté bien. He tenido conversaciones con Jaden y siempre ha estado enfocado en rehabilitar su rodilla y tratar de volver a la cancha".
Ivey había llegado a Chicago en febrero proveniente de los Detroit Pistons y atravesaba la etapa final de su contrato. En la temporada disputó 37 partidos, con un promedio de 8.5 puntos, aunque llevaba varias semanas sin jugar por una molestia en la rodilla izquierda.
La decisión de los Bulls reaviva el debate sobre los límites entre la libertad de expresión de los deportistas y los valores institucionales que promueven las franquicias en ligas profesionales.