La noticia había sido confirmada por el propio entrenador del Chelsea, Enzo Maresca, quien detalló que la decisión partió del futbolista: "Si un jugador quiere irse, es difícil para el club y para el entrenador", señaló en rueda de prensa. El traspaso se cerró por unos 60 millones de euros, con un contrato por cinco temporadas, según reveló el periodista Fabrizio Romano.
El traspaso, además, generó división entre los hinchas del Chelsea. Parte de la afición consideró inadmisible que fichara por un rival directo y hasta inició una recogida de firmas en Change.org para frenar la operación. Frente a esto, el exfutbolista Rio Ferdinand salió en su defensa: "Que un joven de 23 años sea vilipendiado y acosado cuando está cumpliendo un sueño, es una vergüenza", expresó.












