Boca atraviesa una crisis futbolística sin precedentes, con la peor sequía de victorias de su historia, y la única chance de clasificar a la próxima Copa Libertadores es a través del Torneo Clausura. En este contexto, Juan Román Riquelme tomó una determinación contundente: disolver el Consejo de Fútbol.
El organismo, encargado de manejar el fútbol profesional y amateur, dejará de existir tal como se lo conocía. Esto implica la salida de Raúl Cascini y Mauricio Serna de sus cargos, mientras que Marcelo Delgado seguirá en el club pero en una función diferente. El objetivo de la medida no es solo deportivo, ya que también busca descomprimir la presión de los hinchas, que apuntaban contra el Consejo en cada derrota resonante.











