El tenis le entregó una nueva distinción a Roger Federer, aunque esta vez no hubo títulos en juego ni una raqueta de por medio. En Newport, Rhode Island, el ex número uno del mundo fue incorporado formalmente al Salón Internacional de la Fama del Tenis y convirtió la ceremonia en un recorrido por su vida, su carrera y, especialmente, las personas que lo acompañaron hasta la cima.
"Su Majestad" fue elegido con el 100% de los votos en su primer año de elegibilidad y recibió el reconocimiento después de una trayectoria que incluyó 20 títulos de Grand Slam y 103 trofeos ATP. Sin embargo, en lugar de detenerse exclusivamente en sus logros, eligió hablar de las personas y experiencias que moldearon su camino.
Federer fue elegido por el 100% de los votos para entrar en el Salón de la Fama
Uno de los primeros recuerdos que llevó al escenario fue el de sus comienzos en Basilea. Federer rememoró cuando, con apenas 13 años, todavía no soñaba con convertirse en una leyenda y se desempeñaba como recogepelotas. "A los 13 años no jugaba, era recogepelotas. Nunca olvidaré cómo veía a los jugadores luchar ante las adversidades. Les doy las gracias a todos los recogepelotas, yo fui como ustedes", expresó ante la ovación del público.
El tramo más emotivo de su discurso llegó cuando habló de Mirka Vavrinec, su esposa y compañera durante prácticamente toda su carrera. Federer la describió como una figura mucho más importante que la de una pareja: "Ella es mi mujer, pero eso se queda corto: es mi entrenadora, mi estilista, la persona que me enseñó a estar más concentrado en el tenis y disfrutar de todo lo demás. Es una gran madre. Ella y yo nos damos la mano y atravesamos muros. Ella es todo esto".
A su vez, tuvo palabras para Severin Lüthi, quien lo acompañó como entrenador durante 18 años y ocupó un lugar central en su desarrollo profesional. "Fue el técnico que tuve más tiempo; me mantuvo motivado cuando lo necesitaba y me protegió cuando tenía que ser protegido", señaló.
El ex número uno del mundo tampoco dejó afuera a las grandes figuras que marcaron distintas etapas de su carrera. Mencionó a Martina Navratilova y Martina Hingis como referentes y repasó las generaciones que atravesó durante sus años en el circuito, desde Pete Sampras hasta las históricas rivalidades con Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray.
Federer remarcó la camadería que existe dentro del circuito
Sin embargo, el recuerdo de sus adversarios no quedó limitado a lo deportivo. Federer destacó especialmente la camaradería construida dentro del circuito y cómo muchos de aquellos rivales terminaron convirtiéndose en amigos. Si bien su etapa como jugador quedó atrás, aseguró que el tenis continúa ocupando un lugar central en su vida.
Con la emoción todavía presente, Federer reservó sus últimas palabras para el futuro del deporte que marcó su vida. Lejos de hablar sobre su legado personal, prefirió poner el acento en quienes continuarán la historia del tenis. "Nosotros dejamos la pista, pero el deporte sigue. Espero que los jugadores mantengan esa camaradería, sean fieles a su identidad, tomen riesgos y sigan mejorando el tenis", concluyó.