La caída de River ante Sarmiento en el Monumental profundizó una crisis que ya no se mide solo en resultados, sino también en sensaciones. El 0-1 ante el conjunto de Junín dejó al equipo de Marcelo Gallardo con seis derrotas en los últimos siete partidos y encendió todas las alarmas en Núñez, donde los hinchas expresaron su enojo con silbidos e insultos al final del encuentro.
En ese contexto, una de las voces más fuertes del ambiente riverplatense fue la de Óscar Ruggeri, quien no dudó en señalar a los referentes del plantel. En su intervención en F90 (ESPN), el ex defensor fue tajante: "A los pibes hay que dejarlos de lado en estos momentos. Es hora de que pongan la cara los más grandes".
El "Cabezón" hizo especial hincapié en la responsabilidad de los líderes y reclamó presencia y carácter en el vestuario. También describió el clima de tensión que se vivió en el estadio: "La canción de ‘jugadores…’ es la peor que vos escuchás en la cancha y es una puteada para todos, también se lleva puesto al DT", advirtió, incluyendo al propio Gallardo en su análisis.
La comparación con etapas pasadas no tardó en aparecer. Ruggeri recordó la severidad con la que fue juzgado Martín Demichelis, antecesor del Muñeco: "A Demichelis por mucho menos lo querían matar. Un partido como el de este domingo, si no es porque es Gallardo, es para que se vaya", lanzó el ex zaguero.
A pesar de que su presente en el Clausura y la Tabla Anual se haya complicado, sobre todo considerando la clasificación a la próxima Copa Libertadores 2026, a River aún le queda una carta muy valiosa: la Copa Argentina. El Millonario enfrentará a Independiente Rivadavia por un lugar en la final y una posible clasificación directa a la próxima edición del certamen continental.
River apunta a ganar la Copa Argentina
En un club acostumbrado a convivir con la exigencia, la derrota ante Sarmiento no solo sumó un nuevo golpe deportivo, sino que dejó al descubierto una fractura interna. Y en medio de la tormenta, la advertencia de Ruggeri resuena con fuerza: en River, los referentes ya no pueden esconderse.