Juan Román Riquelme decidió disolver el Consejo de Fútbol de Boca en plena crisis deportiva. Aceptó las renuncias de Mauricio Serna y Raúl Cascini, y confirmó la continuidad de Marcelo Delgado, quien ahora trabajará junto al presidente en la búsqueda de un nuevo nombre que encabece el proyecto futbolístico del club.
El objetivo es incorporar a una figura con experiencia e influencia que actúe como nexo entre el plantel profesional y la dirigencia, además de colaborar con la planificación deportiva y los mercados de pases desde Boca Predio.
Entre los nombres que analiza Riquelme aparece, en primer lugar, Carlos Bianchi, una figura histórica para el club. Su regreso representaría un fuerte impacto institucional y emocional para el mundo Boca. Sin embargo, el “Virrey”, ya retirado de la dirección técnica y con 76 años, no tendría intención de volver a ocupar un rol profesional, según comentan desde su entorno.

Otro de los apuntados es Carlos Fernando Navarro Montoya, ex arquero del club y ex coordinador de las divisiones inferiores durante el primer tramo de la actual gestión. Tras un paso como técnico por el ascenso español y una breve experiencia en Santamarina de Tandil, el "Mono" está dispuesto a regresar si Boca lo llama.

También figura Alberto "Beto" Márcico, ídolo del club y persona de confianza de Riquelme, con quien mantiene una relación cercana. Su nombre es bien recibido en el oficialismo, aunque aún no hay definiciones claras sobre su posible rol.











