Seguinos en redes

Brasil

Brasil facilita la transferencia de utilidades para multinacionales y acelera su entrada a la OCDE

Publicado

en

El Gobierno de Bolsonaro dio un paso decisivo en la desregulación y modernización del sistema de precios de transferencia a empresas multinacionales. Esta medida busca adaptar a Brasil a los estándares de la OCDE para facilitar su ingreso.

Brasil da un paso más a la apertura económica y la modernización de su estructura regulatoria. El ministro de Economía Paulo Guedes anunció la creación de un nuevo sistema de precios de transferencia, un sistema por medio del cual las empresas multinacionales instaladas en Brasil transfieren utilidades a otras filiales en el extranjero o a su propia empresa matriz.

La desregulación del sistema de precios de transferencia permite ofrecer un marco legal atractivo para la inversión extranjera directa. El nuevo sistema impulsado por Guedes y Bolsonaro supone converger con los estándares regulatorios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que eran considerablemente más permisivos que los que tenía Brasil anteriormente.

El tratamiento obsoleto a empresas multinacionales había sido heredado de las gestiones socialistas de Lula Da Silva y Dilma Rousseff, y no pudo ser modificado pese a los esfuerzos de Michel Temer en 2018.

El antiguo sistema dejaba abierta la posibilidad de la doble imposición, lo que repercutiría en las empresas europeas que quisieran invertir en Brasil. Por otro lado, también posibilitaba la evasión fiscal, que es la transferencia de beneficios entre diferentes jurisdicciones”, explicó el ministro Guedes.

Además de lubricar los canales de inversión, las medidas buscan avanzar en el ingreso formal de Brasil a la OCDE. La modernización regulatoria era una condición necesaria para facilitar la entrada al organismo internacional. Esta iniciativa fue impulsada por el Gobierno de Bolsonaro, siendo que las primeras conversaciones de adhesión iniciaron en enero de 2022.

Hasta ahora, Brasil se posicionaba formalmente como un “socio clave” de la OCDE desde 2007, aunque esa posición fue la culminación de un proceso que había iniciado en 1994.

La entrada a la OCDE significaría importantes beneficios para la economía brasileña: mejoraría notoriamente la confianza para la inversión extranjera a raíz de los estándares a cumplir para todo país miembro, y se obtendría un asesoramiento técnico constante sobre la evolución de la economía y los cambios a seguir, especialmente a la hora de llevar a cabo reformas estructurales.

Los 35 países que actualmente integran la OCDE representan hasta el 75% de la inversión extranjera directa a nivel global, y cerca del 60% del Producto Bruto Interno mundial. El ingreso de Brasil a esta organización daría paso a nuevas oportunidades empresariales en favor de la apertura y la desregulación de la economía. 

Brasil

El FMI estima que el crecimiento de la economía brasileña se reducirá a menos de la mitad en el primer año de Lula

Publicado

en

Las nuevas estimaciones del Fondo proyectan un muy moderado crecimiento anual del 1,2% para la economía de Brasil, en contraste con el 3,1% observado en 2022. El país se despega del promedio de crecimiento para las economías emergentes.

El cambio de rumbo económico en Brasil impactó de lleno en las expectativas de crecimiento para el mediano y largo plazo. Las nuevas proyecciones de crecimiento informadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) sugieren que el país crecerá solamente un 1,2% en 2023.

La tasa de crecimiento se reducirá a más de la mitad en comparación al 3,1% efectivamente observado durante el año 2022. El ritmo del crecimiento de 2023 volvería a asemejarse al ritmo registrado entre 2017 y 2019, retrasando aún más la recuperación del nivel de actividad perdido durante la recesión del último Gobierno de Dilma Rousseff. 

Asimismo, el Fondo Monetario también recortó las estimaciones de crecimiento para Brasil en los próximos años. La actividad económica crecería hasta un 1,5% en 2024, frente al 1,9% sugerido por la estimación de diciembre del año pasado

Con estas estimaciones, el dinamismo económico de Brasil se despega de los resultados de las economías típicamente emergentes (que tienden a crecer más rápido que el promedio mundial) para acercarse a las economías desarrolladas, aquellas con la menor tasa de expansión a nivel global. 

El FMI estima que las economías en vías de desarrollo tendrán un crecimiento promedio del 4% para 2023, más de tres veces de lo que se espera para Brasil, y la divergencia se profundiza aún más a partir del año 2024. 

La economía más importante de Sudamérica tendría en 2023 el mismo crecimiento anual que las economías avanzadas, similar a Canadá (1,5%), Estados Unidos (1,4%), España (1,1%) y Japón (1,8%). Es un resultado fatal para el desarrollo, ya que crecer a la misma velocidad que los países desarrollados implica enterrar cualquier posibilidad de convergencia hacia aquellos estándares.

Proyecciones de crecimiento del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La media de crecimiento para países emergentes con ingresos medios ascenderá al 4% para 2023 y 4,1% para 2024, mientras que los emergentes con ingresos bajos crecerán un 4,9% en 2023 y hasta un 5,6% en 2024. 

Las perspectivas de Brasil son holgadamente pesimistas y no se acomodan a ninguno de estos dos escenarios. De hecho, la economía brasileña ostenta una de las peores perspectivas de crecimiento para la región junto con Chile y Argentina.

Las primeras medidas del presidente Lula da Silva condicionaron fuertemente el crecimiento de la economía. El riesgo por el abandono de las disciplina fiscal, la cancelación de todas las privatizaciones programadas, la vuelta al cierre de la economía del Mercosur y las posibles reformas sobre el mercado laboral y el sistema previsional, son factores que limitan la expansión de la oferta y el stock de capital.

Seguir Leyendo

Brasil

Bolsonaro habló en un evento conservador en Miami: “No vamos a renunciar a Brasil, vamos a seguir luchando”

Publicado

en

Durante el acto Power of the People organizado por el grupo conservador Turning Point USA, el ex presidente de derecha atacó con dureza el actual gobierno de extrema izquierda de Lula.

El ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien se encuentra exiliado en Miami, viviendo sus días en el hotel de Trump en el estado, Mar-A-Lago, participó de un evento organizado por el grupo conservador Turning Point USA (TPUSA) en el lugar, titulado “Power of the People”.

Desde el escenario, el líder de la derecha brasileña expresó que “el norte de un país lo marca la economía” y que no se siente “optimista” con el futuro económico brasileño por las medidas socialistas tomadas por Lula Da Silva en su primer mes en el poder.

En medio de gritos como “Lula, ladrón, vuelve a prisión”, Bolsonaro pasó revista a sus cuatro años de Gobierno y especialmente a sus políticas económicas y sociales.

Con ironía dijo que, habiendo hecho todo eso, aún se pregunta cómo ganó las elecciones Lula, líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), quien es ampliamente acusado de haberse robado las elecciones en complicidad con el Tribunal Superior Electoral (TSE) mediante la manipulación del código fuente de las máquinas electrónicas de votación.

El líder de TPUSA, el comentarista político y escritor conservador Charlie Kirk, presentó a Bolsonaro como un luchador contra el socialismo y el marxismo y un defensor de la libertad ante una audiencia de unas 400 personas, compuesto por floridenses y muchos brasileños de viaje en el país.

Bolsonaro, de 67 años, se encuentra en Estados Unidos desde el 30 de diciembre pasado, cuando debió abandonar Brasil antes de que Lula asumiera, debido a que recibió amenazas de los jueces aliados del entrante presidente de izquierda de que iría preso ni bien perdiera los fueros políticos.

Si bien Bolsonaro pretendía volver en marzo, algunos de sus ex ministros fueron arrestados inmediatamente tras su regreso a Brasil después de haberse ido a Florida junto al ex mandatario, por lo que el líder del Partido Liberal (PL) remarcó que está pendiente de un “cambio de visado” solicitado por su abogado para permanecer más tiempo en Estados Unidos.

Durante el acto, no hubo referencias a las protestas que terminaron con la incursión dentro de las sedes de los tres poderes del estado en Brasilia el pasado 8 de enero, del que Bolsonaro se desligó tímidamente en un comunicado emitido desde Florida.

Sonriente y con el optimismo que siempre lo identifica, Bolsonaro agradeció el recibimiento que sus compatriotas radicados en Florida le dieron, y aseguró que muchos de ellos pensaban regresar a Brasil si era reelegido, pero desistieron de hacerlo.

Sin embargo, durante su discurso, remarcó en múltiples ocasiones que no planea retirarse de la vida política y dio a entender que volverá a intentar regresar a la presidencia en 4 años. “No vamos a renunciar a Brasil”, aseguró. “Estamos recargando baterías, vamos a seguir luchando“.

Al finalizar su intervención, respondió a las preguntas del organizador del evento. Sobre el avance de la izquierda en América Latina dijo que “desafortunadamente los discursos falsos, las promesas de un paraíso en la tierra, arrastran a mucha gente”, y advirtió que la liberad es algo precioso que “hay que cuidar a diario” y está “en riesgo”.

En este punto habló de la “querida Venezuela” para señalar que le daba “tristeza” que políticos brasileños de izquierda hayan contribuido a crear “hambre y la pobreza” en un país que posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Aseguró que el socialismo y la izquierda en general quieren “igualar a la gente, pero en la miseria”.

Lula visitará Estados Unidos la semana que viene, en la cual visitará a Joe Biden en la Casa Blanca, y entre otros temas, se especula que le pedirá al presidente demócrata que le niega la VISA a Bolsonaro para que tenga que regresar a Brasil, donde estaría todo cocinado para arrestarlo.

Participación completa de Bolsonaro en TPUSA

Seguir Leyendo

Brasil

El “Lucio Dupuy de Brasil”: Un clásico del feminismo radical en todo el mundo

Publicado

en

En 2019, una pareja lesbiana en Brasil asesinó al hijo de una de ellas de la manera más brutal posible. El odio al sexo masculino, como en el caso argentino de Lucio Dupuy, fue el principal motivo del asesinato.

Argentina se estremece por el crimen de Lucio Dupuy, cuyo juicio tendrá su primera definición el próximo jueves 2 de febrero, cuando el Tribunal de Audiencia dictará sentencia a la madre del niño, Magdalena Espósito Valenti; y de su pareja lesbiana, Abigail Páez; ambas acusadas de violarlo, mutilarlo, golpearlo y finalmente, asesinarlo.

Según el abuelo del niño de 5 años asesinado y la conclusión de las pericias psicológicas, las dos mujeres, lesbianas y activistas feministas, lo mataron porque era un varón que interfería en la pareja.

Muchos pensarán que se trata de un caso excepcional, pero la realidad es que parejas lesbianas que abusan, golpean y hasta asesinan niños es un clásico del feminismo radical, que ocurre mucho más de lo que los medios tradicionales quieren admitir.

Tan cerca como Brasil, una pareja lesbiana cometió recientemente un crímen tan o más atroz que el de Lucio Dupuy en Argentina. El 31 de mayo del 2019, Rosana Auri da Silva, junto a su novia lesbiana Kacyla Pryscyla, asesinó brutalmente a su hijo de 9 años.

Según el parte policial, el niño, Rhuan da Silva, fue apuñalado 11 veces mientras dormía. Las lesbianas lo decapitaron, le quitaron la piel de la cara, lo descuartizaron y tiraron algunas partes de su cuerpo a la parrilla, donde intentaron quemarlo.

El terrorífico hecho ocurrió en Samambaia, Distrito Federal, y generó una gran repercusión en todo Brasil dada la gravedad del crimen y la crueldad del asesinato. Además, antes de ser asesinado, las “madres” le habían amputado el pene con un cuchillo de cocina.

Al día de hoy, las asesinas aguardan el juicio, pero todo indica que podrían recibir casi 60 años de prisión, ya que en Brasil no existe un límite de 25 años para la cadena perpetua.

En las investigaciones para determinar la motivación de esta crueldad sin igual, se descubrió un odio visceral de la pareja al niño, que “impedía” que las mujeres pudieran “disfrutar de su sexualidad”. La fiscalía también descubrió que la madre, Rosana, odiaba a la familia paterna de la víctima, y “hace mucho tiempo quería matarlo para cortar el vínculo”. Según testigos, la mujer acusaba a su ex pareja heterosexual de ser “misógino” contra ella.

Desde 2014, la justicia había determinado que el padre debía quedarse con la tenencia del niño, pero Rosana secuestró al niño y escapó del estado de Acre con su pareja lesbiana, quienes se ubicaron en Brasilia.

Como se ve en varios posteos de Facebook, la familia del padre del niño estaba buscando información de Rhuan, pero la Justicia no le prestó atención. En aquél entonces, reinaba el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y Dilma Rousseff, quienes habían impulsado la ideología de género en todas las ramas del Estado, incluido el Poder Judicial.

Estos casos no se reducen a Sudamérica. En Gran Bretaña, una bebé de 16 meses fue asesinada a golpes por Savannah Brockhill, la pareja lesbiana de su madre, Frankie Smith, durante las cuarentenas por la pandemia. Ambas fueron sentenciadas a 25 años de prisión en diciembre del 2021.

En España, un caso similar estalló también durante la pandemia, con el condimento de que la abusadora es idolatrada por el colectivo feminista. Juana Rivas no asesinó a sus hijos, pero los golpeó y abusó de ellos, no antes de llevarselos de vuelta a España, secuestrándoselos de su padre, que estaba viviendo con ellos en Italia.

El caso más reciente es el de una pareja gay en Georgia, Estados Unidos, donde dos activistas LGBT y militantes demócratas adoptaron dos hermanos de 9 y 11 años. Después de dos años bajo su tutela, se descubrió que abusaron sexualmente de ellos y vendieron las grabaciones como pornografía infantil.

Seguir Leyendo

Tendencias