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Economía

Cada vez más cerca del socialismo venezolano: el Gobierno analiza crear una empresa estatal de alimentos

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Emulando a Hugo Chávez, Alberto Fernández por orden de Cristina estudia la creación de una empresa estatal de alimentos para "combatir" la inflación. El déficit de las empresas del Estado ya alcanza los US$ 3.777 millones, y sigue creciendo.

A pesar del fuerte desequilibrio en las finanzas del sector público, el Gobierno de Alberto Fernández analiza la posibilidad de crear una nueva empresa estatal vinculada al rubro alimenticio, pretendiendo aminorar el alza inflacionaria en este sector y controlar aún más los precios. Esta constituye la segunda gran ofensiva estatista del Gobierno después del fallido intento de estatización de Vicentin en 2020.

La iniciativa fue formulada inicialmente por Rafael Klejzer, actual “Director nacional de Políticas Integradoras del Ministerio de Desarrollo Social” y fanático kirchnerista.

Entre otras funciones, esta empresa estatal llevaría tareas vinculadas a la planificación, regulación y control sobre la producción de alimentos en el país, la producción de alimentos, y además pretende solicitar informes de costos sobre otras empresas alimenticias e intervenir en la comercialización de productos. La iniciativa se propone encarar una agresiva intervención estatal para controlar los precios, emulando al socialismo venezolano.

Además, la empresa estatal se propondría garantizar un cierto umbral de “precios bajos” que no están vinculados con la producción de mercado, por lo que se incurren en fuertes pérdidas que deberán ser asumidas por la sociedad en última instancia.

La brutal competencia desleal devenida de una empresa pública deficitaria podría terminar siendo contraproducente en la práctica, al alterar negativamente los incentivos para producir alimentos y abastecer al mercado.

Si bien se propone profundizar la competencia, si lo hace acosta de fuertes pérdidas y “precios políticos”, en la práctica solamente penalizará el incentivo a producir y, con ello, amenaza con provocar una reducción de la oferta que terminaría teniendo un impacto alcista en los precios.

El déficit de las empresas públicas ya alcanzó los US$ 3.777 millones hacia fines del año 2021, pero el Gobierno, lejos de mostrar algún tipo de preocupación al respecto, insiste con su agenda estatista e intervencionista. Desde el retorno del kirchnerismo al poder, el déficit de las empresas estatales creció un 117,2% medido en dólares, un monto equivalente a los US$ 2.038 millones. Queda en evidencia que el ordenamiento financiero de las empresas estatales nunca fue una prioridad para el oficialismo.

Por otra parte, y además del polémico proyecto para crear otra empresa estatal, el Gobierno analiza imponer un mayor control sobre el Mercado Central para fijar precios. En este sentido, el encargado de la Secretaria de Comercio, Roberto Feletti, pretende anticipar la compra de las cosechas de ciertos productos, con el fin de establecer precios políticos antes de la salida de los productos al mercado. Esta última medida guarda una estrecha similitud con algunas de las políticas del famoso IAPI en las décadas de 1940 y 1950.

Economía

Fuerte desaceleración de la inflación: Los precios de los alimentos sólo aumentaron un 0,6% en lo que va de abril

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Así lo estimó el sondeo semanal de la consultora LCG, oficialmente registrando la variación más baja desde mediados de septiembre del año pasado. El ajuste fiscal y monetario que está llevando a cabo el Gobierno comienza a demostrar resultados plausibles en la realidad cotidiana de los supermercados.

Tras el fuerte salto de precios registrado a mediados de diciembre, el Gobierno del Presidente Javier Milei ejecutó un programa ortoxodo con el objetivo de evitar la hiperinflación latente que había dejado como herencia el kirchnerismo. 

El ajuste fiscal y monetario tuvo como objetivo la no convalidación monetaria de los aumentos, y al mismo tiempo el avance hacia el ordenamiento de las principales variables macroeconómicas del país. Poco a poco, los resultados comienzan a estar a la vista.

La consultora LCG estima que el aumento de los alimentos y bebidas fue de sólo un 0,2% al cierre de la segunda semana de abril, la variación más baja jamás registrada desde septiembre del año pasado. Pero muy a diferencia de aquel entonces, esta vez se observa la misma cifra con precios completamente desregulados, y con una tendencia de la inflación marcadamente bajista.

El relevamiento de precios de LCG contempla una canasta de hasta 8.000 productos de consumo masivo (alimentos y bebidas) en 5 supermercados. Asimismo, se utilizan los mismos ponderados de precios que se emplean para medir el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires. Para la primera semana dio una suba de 0,4% y en lo que va de abril la suba de los precios de los alimentos solo acumula un 0,6%.

La desaceleración inflacionaria es cada vez más evidente. Incluso ampliando la gama de productos relevados (ya no tan solo alimentos), los resultados parecen similares. La consultora Econviews estimó que los precios de los grandes supermercados del Gran Buenos Aires registraron un alza de sólo el 0,8% en la primera semana de abril. Fue la variación más baja registrada en lo que va de la presidencia de Javier Milei.

Según el sondeo de Econviews, los aumentos más elevados se registraron en los productos de verdulería, mientras que las carnes permanecieron relativamente estables (hubo variaciones muy pequeñas) y hubo incluso rebajas en productos de perfumería.

Lo que se está registrando en la economía argentina es un reordenamiento de precios relativos. Aumentan por encima del promedio general aquellos rubros que más se vieron artificialmente atrasados durante los últimos cuatro años, como por ejemplo las prepagas y los servicios públicos (gas, electricidad, colectivos, trenes, agua, etc).

Este proceso resulta inevitable, no es más que la consecuencia de las distorsiones acumuladas por la administración anterior, y en particular la del exministro Sergio Massa. Los congelamientos e intervenciones irresponsables del pasado se están pagando con fuertes aumentos en el presente.

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Argentina

La inflación no para de bajar: Los precios subieron un 11% en marzo, menor incluso a la prevista por el mercado

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Hoy el Indec publicó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes de Marzo, y se pudo ver una caída de la inflación general, que fue del 11%, mientras que la inflación núcleo mostró un avance de un dígito.


Luego de dejar una hiperinflación planta, el kirchnerismo ha dedicado sus primeros meses siendo oposición a argumentar que la culpa de la inflación es el plan económico de Javier Milei. Este viernes, se demostró todo lo contrario, y es que la inflación de marzo, un mes que generalmente se destaca como un pico estacional en el año, fue de tan solo el 11%.

La cifra que estuvo por debajo de las expectativas del mercado y se trata del primer mes en el que Milei tiene menos inflación que la que dejó el ministro de Economía, Sergio Massa, quien nunca tuvo que sufrir las consecuencias de la masiva emisión que lanzó para la campaña del 2023.

Gracias al arduo trabajo del Gabinete económico, conducido por el ministro Luis Caputo, el número sorprendió a muchos de los analistas privados y la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) marcó una fuerte caída respecto al mes anterior.

A pesar de mantenerse en niveles muy altos, algo esperable luego del Plan Platita de Massa, este es el tercer mes consecutivo de desaceleración de los precios, y con la gran sorpresa de que la inflación núcleo, la que no contempla precios regulados ni estacionales, mostró un avance de un dígito (9,4%) por primera vez desde octubre. Por su parte, los alimentos subieron un 10,5%, menos que el promedio.

La fuerte desaceleración en la inflación es consecuencia del programa económico implementado desde el 11 de diciembre, cuyos pilares son el equilibrio fiscal y la recomposición del balance del BCRA.

La combinación del ancla fiscal, monetaria y cambiaria, y las medidas que se vienen implementando para desburocratizar el comercio interior y normalizar el comercio exterior, son fundamentales para sostener este sendero de desinflación.

Desde el Banco Central de la República Argentina (BCRA) afirman que con este dato pueden concluir que existe una trayectoria descendente de la inflación minorista. Tras el necesario descongelamiento de precios en diciembre 2023, que destapó la olla de inflación que había dejado Massa, se observa una pronunciada desaceleración de la inflación, a pesar del fuerte arrastre estadístico que acarrea la inflación en sus promedios mensuales.

Los relevamientos de precios de mayor frecuencia han resultado útiles para apreciar la dinámica mensual punta a punta. En los meses que se avecinan tomarán mayor relevancia en el diagnóstico de la trayectoria de la inflación las mediciones de inflación subyacente o núcleo, en vista de los ajustes de tarifas reguladas de servicios públicos anunciados.

En el Gobierno apuntan a una inflación de un dígito en la núcleo de abril, ya que el impacto de los precios regulados, por las subas de tarifas, será significativo.

Este jueves, el BCRA redujo su tasa de interés de referencia para su política monetaria del 80% al 70%. Esta modificación, de forma indirecta (debido a la eliminación de los requisitos mínimos obligatorios), provocará que la tasa para un plazo fijo se sitúe en torno al 5% mensual.

Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, la inflación de marzo iba a ser del 12,5%, mientras que para abril situaría en un 10,8%. Ahora, las consultoras privadas están ajustando sus estimaciones y ya muchas hablan de una inflación de un dígito en abril.

Hasta el momento, el índice inflacionario semanal de la consultora LCG, que mide alimentos y bebidas, sitúa a la primera semana de abril con un 0,4% de aumento, y un 0,2% para la segunda, por lo que hasta el momento, los alimentos este mes acumulan un 0,6% de inflación.

Todo esto se da en un contexto en donde las empresas y cadenas de supermercados congelan voluntariamente los precios por dos y hasta tres meses, sumado a las ofertas y caía de precios, como es el caso de Jumbo, que bajó sus precios en un 15% y los congeló durante 2 meses, en los más de 500 productos de sus propias marcas.

Todavía hay un largo camino por recorrer, pero los datos indican que el Gobierno de Milei ha logrado evitar la catástrofe inflacionaria plantada por el régimen kirchnerista, y está encaminando al país hacia una trayectoria sostenida de desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

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Economía

Telecomunicaciones libres: Milei derogó el decreto de Alberto Fernández que regulaba el cable, el Internet y el celular

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Deja de tener vigencia el decreto 690 del año 2020, el cual declaraba a las telecomunicaciones como “servicios esenciales” para establecer estrictos controles de precios. La desregulación potenciará la inversión del sector privado, con un impacto positivo en la calidad de los servicios para los usuarios.

El Gobierno oficializó un nuevo avance hacia la liberalización y modernización de la economía argentina. A través del decreto 302/2024 se determinó la desregulación de las telecomunicaciones, por lo que el país nuevamente adoptará reglas de juego convencionales como las que se aplican en la mayor parte del mundo.

Se levantaron todas las restricciones para la fijación de los precios por servicios de telefonía celular, cable de TV y tarifas de internet. Casi ningún país de la región aplica controles directos sobre las tarifas de este tipo de servicios, y estas medidas son ampliamente descartadas entre los países desarrollados y los miembros que conforman la OCDE.

Las disposiciones del Gobierno le ponen fin al decreto 690/2020 sancionado por el expresidente Alberto Fernández, el cual declaraba a estos servicios como “esenciales”, como un mero pretexto para intervenir sus precios y fijarlos de manera totalmente discrecional.

El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) perderá todas las competencias que tenía para intervenir en los precios. Con el nuevo régimen regulatorio, el Enacom se abocará exclusivamente a promover la competencia entre los actores que componen el mercado de las comunicaciones, y se abstendrá de provocar cualquier tipo de distorsión arbitraria sobre el mismo (como lo hacía hasta ahora).

No existe ni jamás existió ningún tipo de justificación para regular los precios de las telecomunicaciones. El Gobierno kirchnerista se valió de recetas mundialmente descartadas con el fin de reprimir artificialmente a la inflación, un proceso que finalmente se volvió imposible de sostener.

Sin precios fijados de manera arbitraria, crecen los incentivos para la entrada de nuevos participantes en el mercado de telecomunicaciones argentino, más aún en el contexto de progresiva desregulación y apertura de la economía.

Se espera que la liberalización del mercado contribuya a extender la calidad y la cobertura de los servicios, permitiendo que una mayor cantidad de usuarios puedan acceder a los mismos.

Las nuevas normativas permiten, además, que las empresas prestatarias de telefonía celular puedan participar sin mayores restricciones de la provisión de otros servicios de comunicación, algo que hasta ahora se encontraba insólitamente prohibido.

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