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Economía

Destruir el legado de Trump: Biden presenta un impuestazo en el Congreso con efectos dramáticos para el crecimiento

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El presupuesto para el año fiscal 2023 contiene un paquete de aumentos impositivos por 4 billones de dólares. La Tax Foundation estima que las medidas serán perjudiciales para los incentivos de la inversión, la capacidad productiva y el crecimiento económico.

El presidente Joe Biden presenta su Presupuesto para el año 2023, con una agenda marcada por el aumento de los impuestos a empresas y personas físicas. La secretaria de Tesoro estadounidense, Janet Yellen, abordará la explicación y la presentación del proyecto de Biden en el Comité de Finanzas del Senado y el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara sobre las propuestas presupuestarias.

Los demócratas poseen mayoría parlamentaria tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, por lo que el presidente Biden tendrá luz verde para aprobar el mayor aumento de impuestos de las últimas décadas.

Acorde a las proyecciones previstas por Yellen, el Presupuesto de 2023 pretende adicionar hasta US$ 4 billones a la recaudación fiscal durante los próximos diez años. Aun así, los gastos presupuestados crecerán por encima de la recaudación proyectada (de producirse efectivamente).

El proyecto estima un déficit fiscal persistente por lo menos hasta 2031 y no vislumbra ni pretende alcanzar el equilibrio fiscal financiero, como ocurrió entre 1997 y 2001, o el equilibrio fiscal primario, que no se alcanza desde 2007.

Principales puntos de las propuestas tributarias de los demócratas

  • Aumento de tasas marginales en el Impuesto Federal a los Ingresos

El proyecto de Biden propone aumentar drásticamente la tasa máxima percibida sobre personas físicas hasta el 57,3%, que actualmente alcanza 40,8% si se incluye el recargo adicional heredado de la era Obama.

Por otra parte, se propone elevar la tasa a los ingresos corporativos no distribuidos al 28%, cuando la gestión de Donald Trump había reducido este impuesto al 21%. Se plantea volver a un sistema de tributación progresiva para las empresas, lo que implica alícuotas diferenciadas para cada nivel de ingresos. Esto resulta extremadamente distorsivo en términos de asignación de recursos y de toma de decisiones en la economía.

El proyecto plantea un aumento en las tasas marginales del impuesto a los ingresos por ganancias de capital. La alícuota de este impuesto alcanza el 23,8% con los cambios de la era Obama, y Biden pretende llevarlo a una tasa superior al 43%, la más alta desde la Primera Guerra Mundial.

En esta misma línea, se propone crear un nuevo impuesto sobre las “ganancias de capital no realizadas” al momento del fallecimiento de una persona, con un mínimo no imponible de 1 millón de dólares. En la práctica, se trata de una generalización del impuesto a las ganancias de capital que funciona como un recargo sobre el impuesto a la herencia.

Como si esto no fuera suficiente, Biden propuso crear otro impuesto a las ganancias de capital no realizadas, pero esta vez destinado a aquellos hogares con un patrimonio superior a los US$ 100 millones, con una alícuota única del 20%.

  • Aumento de la base imponible para el Impuesto a la Renta Neta de Inversiones (NIIT)

Serán gravados los ingresos devenidos del traspaso de activos tanto para personas como para empresas. Además, se reducen las exenciones por pérdidas en el caso de las empresas.

  • Impuesto a la Herencia

El Gobierno de Biden propone aumentar la tasa “efectiva” máxima de este impuesto al 61%. Este efecto se observa tras considerar la tasa marginal máxima del 40% por el impuesto a la herencia, y adicionar los nuevos impuestos sobre las “ganancias” de capital.

Según la Tax Foundation, sobre la base de un patrimonio original de US$ 100 millones, el rastrillo fiscal se llevaría US$ 61 millones al momento de producirse una herencia, entre los distintos impuestos dictaminados por los demócratas.

Acorde a los informes de la fundación, las medidas de los demócratas tendrán un especial impacto negativo sobre los incentivos para el ahorro y la acumulación de capital, lo que en definitiva impactará negativamente en la inversión y el crecimiento económico de largo plazo. 

Economía

Fuerte desaceleración de la inflación: Los precios de los alimentos sólo aumentaron un 0,6% en lo que va de abril

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Así lo estimó el sondeo semanal de la consultora LCG, oficialmente registrando la variación más baja desde mediados de septiembre del año pasado. El ajuste fiscal y monetario que está llevando a cabo el Gobierno comienza a demostrar resultados plausibles en la realidad cotidiana de los supermercados.

Tras el fuerte salto de precios registrado a mediados de diciembre, el Gobierno del Presidente Javier Milei ejecutó un programa ortoxodo con el objetivo de evitar la hiperinflación latente que había dejado como herencia el kirchnerismo. 

El ajuste fiscal y monetario tuvo como objetivo la no convalidación monetaria de los aumentos, y al mismo tiempo el avance hacia el ordenamiento de las principales variables macroeconómicas del país. Poco a poco, los resultados comienzan a estar a la vista.

La consultora LCG estima que el aumento de los alimentos y bebidas fue de sólo un 0,2% al cierre de la segunda semana de abril, la variación más baja jamás registrada desde septiembre del año pasado. Pero muy a diferencia de aquel entonces, esta vez se observa la misma cifra con precios completamente desregulados, y con una tendencia de la inflación marcadamente bajista.

El relevamiento de precios de LCG contempla una canasta de hasta 8.000 productos de consumo masivo (alimentos y bebidas) en 5 supermercados. Asimismo, se utilizan los mismos ponderados de precios que se emplean para medir el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires. Para la primera semana dio una suba de 0,4% y en lo que va de abril la suba de los precios de los alimentos solo acumula un 0,6%.

La desaceleración inflacionaria es cada vez más evidente. Incluso ampliando la gama de productos relevados (ya no tan solo alimentos), los resultados parecen similares. La consultora Econviews estimó que los precios de los grandes supermercados del Gran Buenos Aires registraron un alza de sólo el 0,8% en la primera semana de abril. Fue la variación más baja registrada en lo que va de la presidencia de Javier Milei.

Según el sondeo de Econviews, los aumentos más elevados se registraron en los productos de verdulería, mientras que las carnes permanecieron relativamente estables (hubo variaciones muy pequeñas) y hubo incluso rebajas en productos de perfumería.

Lo que se está registrando en la economía argentina es un reordenamiento de precios relativos. Aumentan por encima del promedio general aquellos rubros que más se vieron artificialmente atrasados durante los últimos cuatro años, como por ejemplo las prepagas y los servicios públicos (gas, electricidad, colectivos, trenes, agua, etc).

Este proceso resulta inevitable, no es más que la consecuencia de las distorsiones acumuladas por la administración anterior, y en particular la del exministro Sergio Massa. Los congelamientos e intervenciones irresponsables del pasado se están pagando con fuertes aumentos en el presente.

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Argentina

La inflación no para de bajar: Los precios subieron un 11% en marzo, menor incluso a la prevista por el mercado

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Hoy el Indec publicó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes de Marzo, y se pudo ver una caída de la inflación general, que fue del 11%, mientras que la inflación núcleo mostró un avance de un dígito.


Luego de dejar una hiperinflación planta, el kirchnerismo ha dedicado sus primeros meses siendo oposición a argumentar que la culpa de la inflación es el plan económico de Javier Milei. Este viernes, se demostró todo lo contrario, y es que la inflación de marzo, un mes que generalmente se destaca como un pico estacional en el año, fue de tan solo el 11%.

La cifra que estuvo por debajo de las expectativas del mercado y se trata del primer mes en el que Milei tiene menos inflación que la que dejó el ministro de Economía, Sergio Massa, quien nunca tuvo que sufrir las consecuencias de la masiva emisión que lanzó para la campaña del 2023.

Gracias al arduo trabajo del Gabinete económico, conducido por el ministro Luis Caputo, el número sorprendió a muchos de los analistas privados y la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) marcó una fuerte caída respecto al mes anterior.

A pesar de mantenerse en niveles muy altos, algo esperable luego del Plan Platita de Massa, este es el tercer mes consecutivo de desaceleración de los precios, y con la gran sorpresa de que la inflación núcleo, la que no contempla precios regulados ni estacionales, mostró un avance de un dígito (9,4%) por primera vez desde octubre. Por su parte, los alimentos subieron un 10,5%, menos que el promedio.

La fuerte desaceleración en la inflación es consecuencia del programa económico implementado desde el 11 de diciembre, cuyos pilares son el equilibrio fiscal y la recomposición del balance del BCRA.

La combinación del ancla fiscal, monetaria y cambiaria, y las medidas que se vienen implementando para desburocratizar el comercio interior y normalizar el comercio exterior, son fundamentales para sostener este sendero de desinflación.

Desde el Banco Central de la República Argentina (BCRA) afirman que con este dato pueden concluir que existe una trayectoria descendente de la inflación minorista. Tras el necesario descongelamiento de precios en diciembre 2023, que destapó la olla de inflación que había dejado Massa, se observa una pronunciada desaceleración de la inflación, a pesar del fuerte arrastre estadístico que acarrea la inflación en sus promedios mensuales.

Los relevamientos de precios de mayor frecuencia han resultado útiles para apreciar la dinámica mensual punta a punta. En los meses que se avecinan tomarán mayor relevancia en el diagnóstico de la trayectoria de la inflación las mediciones de inflación subyacente o núcleo, en vista de los ajustes de tarifas reguladas de servicios públicos anunciados.

En el Gobierno apuntan a una inflación de un dígito en la núcleo de abril, ya que el impacto de los precios regulados, por las subas de tarifas, será significativo.

Este jueves, el BCRA redujo su tasa de interés de referencia para su política monetaria del 80% al 70%. Esta modificación, de forma indirecta (debido a la eliminación de los requisitos mínimos obligatorios), provocará que la tasa para un plazo fijo se sitúe en torno al 5% mensual.

Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, la inflación de marzo iba a ser del 12,5%, mientras que para abril situaría en un 10,8%. Ahora, las consultoras privadas están ajustando sus estimaciones y ya muchas hablan de una inflación de un dígito en abril.

Hasta el momento, el índice inflacionario semanal de la consultora LCG, que mide alimentos y bebidas, sitúa a la primera semana de abril con un 0,4% de aumento, y un 0,2% para la segunda, por lo que hasta el momento, los alimentos este mes acumulan un 0,6% de inflación.

Todo esto se da en un contexto en donde las empresas y cadenas de supermercados congelan voluntariamente los precios por dos y hasta tres meses, sumado a las ofertas y caía de precios, como es el caso de Jumbo, que bajó sus precios en un 15% y los congeló durante 2 meses, en los más de 500 productos de sus propias marcas.

Todavía hay un largo camino por recorrer, pero los datos indican que el Gobierno de Milei ha logrado evitar la catástrofe inflacionaria plantada por el régimen kirchnerista, y está encaminando al país hacia una trayectoria sostenida de desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

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Economía

Telecomunicaciones libres: Milei derogó el decreto de Alberto Fernández que regulaba el cable, el Internet y el celular

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Deja de tener vigencia el decreto 690 del año 2020, el cual declaraba a las telecomunicaciones como “servicios esenciales” para establecer estrictos controles de precios. La desregulación potenciará la inversión del sector privado, con un impacto positivo en la calidad de los servicios para los usuarios.

El Gobierno oficializó un nuevo avance hacia la liberalización y modernización de la economía argentina. A través del decreto 302/2024 se determinó la desregulación de las telecomunicaciones, por lo que el país nuevamente adoptará reglas de juego convencionales como las que se aplican en la mayor parte del mundo.

Se levantaron todas las restricciones para la fijación de los precios por servicios de telefonía celular, cable de TV y tarifas de internet. Casi ningún país de la región aplica controles directos sobre las tarifas de este tipo de servicios, y estas medidas son ampliamente descartadas entre los países desarrollados y los miembros que conforman la OCDE.

Las disposiciones del Gobierno le ponen fin al decreto 690/2020 sancionado por el expresidente Alberto Fernández, el cual declaraba a estos servicios como “esenciales”, como un mero pretexto para intervenir sus precios y fijarlos de manera totalmente discrecional.

El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) perderá todas las competencias que tenía para intervenir en los precios. Con el nuevo régimen regulatorio, el Enacom se abocará exclusivamente a promover la competencia entre los actores que componen el mercado de las comunicaciones, y se abstendrá de provocar cualquier tipo de distorsión arbitraria sobre el mismo (como lo hacía hasta ahora).

No existe ni jamás existió ningún tipo de justificación para regular los precios de las telecomunicaciones. El Gobierno kirchnerista se valió de recetas mundialmente descartadas con el fin de reprimir artificialmente a la inflación, un proceso que finalmente se volvió imposible de sostener.

Sin precios fijados de manera arbitraria, crecen los incentivos para la entrada de nuevos participantes en el mercado de telecomunicaciones argentino, más aún en el contexto de progresiva desregulación y apertura de la economía.

Se espera que la liberalización del mercado contribuya a extender la calidad y la cobertura de los servicios, permitiendo que una mayor cantidad de usuarios puedan acceder a los mismos.

Las nuevas normativas permiten, además, que las empresas prestatarias de telefonía celular puedan participar sin mayores restricciones de la provisión de otros servicios de comunicación, algo que hasta ahora se encontraba insólitamente prohibido.

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