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Economía

El nuevo primer ministro británico Rishi Sunak anuncia un drástico aumento de impuestos

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Produciendo un cambio de 180 grados con respecto a la administración anterior, el nuevo Gobierno anunció un severo paquete tributario que aumenta cargas sobre personas y empresas.

Tras su llegada al poder sin ser electo, el primer ministro Rishi Sunak anunció una serie de reformas económicas para hacer frente a la crisis, desmantelando el rumbo que había trazado anteriormente la ex mandataria conservadora Liz Truss. 

A diferencia del plan de Truss, que bajaba impuestos y quitaba regulaciones, Sunak anunció una masiva reforma tributaria con fuertes aumentos a los impuestos, acompañada de la reimplementación de todas las regulaciones que recortó el anterior gobierno, principalmente en el sector energético, volviendo a prohibir el fracking.

Al mismo tiempo, anunció una desaceleración en el ritmo de crecimiento de gasto público, que ahora se expandirá por debajo de la inflación efectiva y por debajo de los movimientos asociados al PBI (disminuirá su participación porcentual sobre el mismo).

Tras admitir que la economía británica entró formalmente en recesión, el nuevo Gobierno pretende que la reactivación provenga por una mayor confianza en la Libra, la baja en la prima de riesgo para el crédito y la reducción de la inflación, y para ello apunta a reducir el déficit fiscal.

La reforma tributaria

El ministro de Economía nombrado por Sunak, el economista Jeremy Hunt, anunció la vuelta del impuesto a los “beneficios extraordinarios” sobre las empresas energéticas.. 

Pero no solamente vuelve el impuesto, sino que además la alícuota aumenta del 25% al 35%. En la práctica, el Reino Unido aprueba una tasa marginal superior del 35% sobre el impuesto a las Ganancias corporativas, de esta manera perdiendo competitividad fiscal frente a otros países como Irlanda. Para el caso especial de las empresas eléctricas, la tasa marginal más alta por el recargo que supone este impuesto aumentará hasta el 45%

La reforma contempla cambios en el impuesto a las Ganancias para personas físicas. Hasta ahora, Sunak se había limitado a derogar las rebajas aprobadas por Truss, pero con las nuevas disposiciones se persigue el rumbo diametralmente opuesto. 

La tasa marginal del 45% para el impuesto a las Ganancias pasará a ser definida sobre un ingreso anual de 125.140 libras, cuando antes se mantenía en las 150.000 libras. Se determinó un recorte nominal en medio de una inflación que supera el 10% anual, provocando que cada vez más contribuyentes pasen a tributar la tasa más alta del impuesto. 

Por otra parte, se determinó el fin de la actualización por inflación a los tramos nominales del impuesto a los ingresos hasta el año 2028. Solamente esta medida le significó millones de libras en recaudación al Tesoro británico ya que el deterioro progresivo de la inflación provocará que cada vez más trabajadores paguen el impuesto, y los que ya lo paguen abonen tasas progresivamente más elevadas. 

Solo este año la inflación supera el 11,1% y la actualización salarial promedio alcanza el 6%. Los británicos no solamente verán deteriorado su poder adquisitivo contra los precios, sino que además por la “ilusión nominal” deberán pagar más impuestos sobre su ya deteriorado ingreso

Recorte del gasto público

Se estableció que las erogaciones del sector público crecerán a la misma tasa que estaba ya presupuestada, independientemente de la evolución de la inflación. El objetivo de este congelamiento en la tasa de expansión es producir una licuación del gasto en términos reales, que afectaría a la mayor parte de las partidas.

Para 2023 y 2024 se estipuló que los gastos perderán cualquier indexación a la inflación, y además no podrán crecer por encima de la tasa de aumento del PBI. Si la economía persiste en recesión en estos años, entonces los gastos deberán incluso decrecer en términos nominales. 

Para 2025 el Gobierno de Sunak determinó que el gasto crecerá a razón de un 1% anual, independientemente de los factores mencionados anteriormente, lo cual espera producir una reducción del tamaño del Estado en relación al PBI. 

Aún así, los gastos sociales y las pensiones serán partidas que sí se actualizarán por IPC en los próximos años, por lo que se mantendrán constantes en términos reales y el peso del ajuste recaerá en todas las asignaciones restantes. 

Economía

Tras la desregulación del mercado inmobiliario, la oferta de viviendas en alquiler se disparó casi un 200% en el AMBA

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Cada vez más personas pueden acceder al alquiler gracias al decreto de desregulación anunciado por el Presidente Milei en diciembre del año pasado. Se registró un explosivo crecimiento de la oferta inmobiliaria, el más drástico del que se tenga algún registro en los últimos años.

El proceso de desregulación del mercado inmobiliario cosechó un éxito contundente y arrollador, cada vez más difícil de negar incluso entre los más reaccionarios a las medidas que impulsó el oficialismo.

Desde que el Presidente Javier Milei decretó la desregulación inmobiliaria y el fin de la Ley de Alquileres del 2020, la cantidad de viviendas ofrecidas en alquiler se disparó hasta un 189% en el Área Metropolitana de Buenos Aires, según un reciente informe de la Universidad de San Andrés al término del mes de marzo.

La cantidad de inmuebles ofrecidos saltó drásticamente de las 6.696 unidades a un total de 19.069 en cuestión de solo unos pocos meses. Bajo el marco regulatorio anterior esto podría haber parecido una utopía, pero la mayor libertad de transacciones está permitiendo que miles de personas puedan acceder a la vivienda.

Asimismo, el sondeo de visualizaciones de Zonaprop registró que la cantidad de viviendas ofrecidas se duplicó desde diciembre del año pasado, convalidando así el éxito de la desregulación. Este fenómeno se explicó principalmente por los alquileres de índole permanente, en detrimento de los temporarios.

De acuerdo a Zonaprop, en el mes de marzo el precio promedio de los alquileres aumentó tan solo un 2,5% en el Gran Buenos Aires, mientras que la tasa de inflación informada por el INDEC cerró por encima del 11% en el mismo período.

En lo que va del año el precio promedio de los alquileres acumuló un aumento del 28,7%, una cifra muy inferior al 49,1% que se había acumulando durante el primer trimestre de 2023 (bajo el esquema regulatorio del kirchnerismo).

Se debe tener en cuenta, además, que la tasa de inflación minorista acumulada entre enero y marzo fue del 51,6%, y los precios mayoristas subieron un 37% en el mismo período. Sin importar contra qué métrica inflacionaria se los compare, el valor real de los alquileres cayó drásticamente en términos reales.

Este fue precisamente el efecto que se esperaba tras la aplicación del proceso de desregulación. Dada una demanda relativamente estable (sin ninguna perturbación particular), el explosivo crecimiento de la oferta permitió que cada vez más personas puedan permitirse pagar un alquiler al verse beneficiados de su drástico abaratamiento.

El éxito de la desregulación se convalida desde el punto de vista de las cantidades ofrecidas en el mercado, y también desde el punto de vista de los precios en términos reales. Hasta la fecha, no se registró ni una sola variable en el mercado inmobiliario que se haya visto afectada negativamente tras el levantamiento de los controles impuestos en 2020, más bien todo lo contrario. La propaganda kirchnerista encontró un amargo final al verse refutada por la realidad.

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Economía

Crisis fiscal en Estados Unidos: Las “Bidenomics” desataron un déficit por casi 2 billones de dólares al término de marzo

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Pese a que la economía estadounidense sigue creciendo, el Gobierno federal incurrió en un déficit histórico. y se está endeudando a un ritmo únicamente visto durante las grandes recesiones y en las guerras mundiales del siglo pasado. La trayectoria fiscal trazada por Biden es abiertamente insostenible.

Las políticas del Presidente Joe Biden provocaron el agujero fiscal más grande de la historia de los Estados Unidos en tiempos de paz. La visión económica del Gobierno cayó bajo la influencia del Caucus Progresista dentro del Partido Demócrata, la facción más radicalizada hacia la izquierda dentro del Congreso estadounidense.

La actividad económica del país logró recuperarse de la pandemia y continuó con su sendero de crecimiento, pero a pesar de esta muy esperable normalización, el Gobierno federal incurrió en un desequilibrio fiscal histórico que ascendió a los US$ 1,66 billones de dólares al término de marzo.

De hecho, el déficit financiero había llegado incluso a los US$ 8,36 billones en julio del año pasado, como resultado del amplio programa de rescates para préstamos estudiantiles que impulsó el Presidente Biden.

El Partido Demócrata que alguna vez había patrocinado los superávits presupuestarios de la era Clinton, ahora respalda a capa y espada los déficits más irresponsables que nunca se hayan visto en Estados Unidos.

La economía se normalizó una vez superada la pandemia, pero la posición fiscal del Estado jamás lo hizo. El resultado financiero del Gobierno federal representaba el 4,8% del PBI en febrero de 2020, mientras que hoy en día esa cifra se acerca a los 6 puntos del producto. Este brutal incremento se explica principalmente por el mayor peso de los intereses de deuda, que ya son los más altos desde mediados de la década del 90.

Para compensar esta brecha sin precedentes, el Gobierno federal se está endeudando a un ritmo similar al que cabría esperar durante la salida de una recesión o la ejecución de una guerra de grandes proporciones, pero como es bien sabido ninguno de estos escenarios es precisamente el caso. En caso de que la economía entrase en recesión en un futuro cercano, el Gobierno carece de mayor margen fiscal para actuar en consecuencia.

El total de la recaudación por impuestos federales (y otros ingresos por rentas) sólo alcanza a cubrir hasta el 73% de los gastos federales incurridos. El 27% restante se está compensando por la vía del endeudamiento, principalmente con instituciones locales o en el exterior.

Hasta ahora la Reserva Federal se mantuvo al margen de expandir su financiamiento al Tesoro por la vía de la compra de títulos públicos (como lo hizo durante la pandemia en 2020), pero eventualmente el Gobierno federal no puede quebrar, y cualquier tipo de incumplimiento vendría asociado a un latente inflacionario.

La proporción de crédito doméstico absorbido por el Gobierno federal se incrementa, y lo que es lo mismo, se reduce la cantidad de recursos disponibles para prestar a las empresas privadas o a las familias (por ejemplo el crédito hipotecario). Esto se ve reflejado por un piso de tasas de interés cada vez más elevado.

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Economía

Gracias al superávit y la estabilización inflacionaria de Milei, el Banco Hipotecario volvió a lanzar créditos hipotecarios

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Por primera vez en años vuelve a desarrollarse el crédito inmobiliario en la Argentina, de la mano del superávit fiscal anunciado por el equipo de Luis Caputo. Se lanzan nuevas opciones atadas a la variación del UVA.

Durante las últimas décadas los jóvenes argentinos han perdido la capacidad de acceder a una casa propia a través del crédito hipotecario, algo que ocurra en la totalidad de los países del mundo occidental.

Algo tan simple en el mundo se ha vuelto prácticamente en una fantasía en Argentina, y comprar una propiedad requiere un nivel de ahorro imposible para toda la clase media. Pero, ¿por qué paso esto? ¿Si la mayoría de nuestros padres pudieron? ¿Existe algún responsable? ¿Por qué Argentina perdió el mercado hipotecario?

La respuesta es extremadamente simple: el déficit fiscal. Explicarlo, puede tomar un poco más de desarrollo. Argentina hace 16 años que gasta más de lo que recauda. El déficit debió financiarse con los ahorros de los argentinos a través de la emisión constante de títulos públicos para cubrir el agujero fiscal.

Hay que entender que el sistema financiero no es otra cosa que el aparato sanguíneo de la economía, si todo el flujo debe financiar al Estado, crowding out, nada queda para el privado, y consecuentemente nada queda para el sueño de la casa propia.

El kirchnerismo buscó compensarlo con un limitado plan PROCREAR, donde solo se podía adquirir una vivienda designada por el político de turno y mediante un sorteo. Más allá de lo arbitrario del azar, no poder elegir donde uno quiere desarrollarse es un acto que atenta contra los derechos más fundamentales de los argentinos.

Este lunes, el presidente Javier Milei anunció el superávit fiscal de la cuenta corriente para el primer trimestre del año. Esto resulta de vital importancia porque ahora el sistema financiero posee recursos ociosos para colocar en el mercado. Esto genera las condiciones para un nuevo “noviazgo” entre el sistema financiero y el sector privado crowding in.

En la mañana de hoy nos enteramos que el Banco Hipotecario estará otorgando una nueva línea de crédito hipotecario, algo que no sucedía desde el año 2018. En su página, se pueden ver las condiciones comerciales que otorgan para la construcción, adquisición, terminación, y ampliación de vivienda.

El préstamo que otorgan es mediante la modalidad UVA que ajusta por inflación tanto el capital adeudado como las cuotas a pagar. La tasa de interés prevista es del 8,5% anual, es decir que la cuota ajustara por la variación de la UVA + 8,5% año a año.

Si bien estos créditos se habían hechos impagables desde 2018 a medida que empezó a escalar la inflación, con la estabilización monetaria que ya está consiguiendo la gestión de Milei y de Toto Caputo.

Para ilustrar un poco más, tomamos algunas métricas de la página, si uno solicita $100.000.000 (aproximadamente US$ 100.000), tendrá que tener un ingreso necesario de $3.128.000 y abonará una cuota de $782.000.

Tomando las palabras del presidente Milei, los argentinos están frente a la oportunidad de ser los arquitectos de nuestro propio destino, no la desaprovechemos.

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