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Colombia

El programa económico de extrema izquierda con el que Gustavo Petro llegó a la presidencia de Colombia

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Reforma agraria, estatización del sistema previsional, proteccionismo extremo y el desmantelamiento de la industria petrolera: Así es el plan económico de Gustavo Petro para Colombia.

Con el 50% de los sufragios válidos y logrando un margen de diferencia con respecto a Fernández, Gustavo Petro es electo presidente de Colombia. El exterrorista del Movimiento 19 de abril prometió llevar adelante una reforma económica estructural con perspectiva socialista, lo que significa un cambio radical en el modelo económico colombiano.

El programa de Petro se declara abiertamente “socialista y ecologista”, y propone dar marcha atrás con las reformas estructurales llevadas a cabo en la década de 1990 y acentuadas en la presidencia de Álvaro Uribe hasta 2010.

Expropiación de los fondos del sistema previsional

De la misma manera que se realizó en Argentina durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, Gustavo Petro propone destruir el sistema de capitalización individual de las Administradoras Privadas de pensiones (AFP). Este sistema había sido instalado a mediados de los 90s, con excelentes resultados en materia de poder adquisitivo de las pensiones.

Actualmente, los colombianos lograron acumular una suma por $357 billones en las cajas de previsión social privadas. Este dinero genera rendimientos para el pago de futuros haberes jubilatorios con intereses, y estimula fuertemente el mercado de capitales local generando crédito hipotecario y crédito para empresas de todo tipo.

Petro propone expropiar los $357 billones acumulados por los colombianos, para que formen parte de las arcas del Estado y financien el gasto público corriente, por ejemplo, en pensiones no contributivas o subsidios directos para la población (como ocurre en Argentina). En reemplazo al sistema actual, los cotizantes se verán brutalmente forzados a enviar sus ahorros a un sistema único y estatal, de la misma manera en que funcionaba antes de los 90s.

Reforma agraria

Gustavo Petro propone retomar el concepto de “función social” de la propiedad privada, dando así una justificación para su intervención. La principal propuesta de Petro consiste en instalar un elevado impuesto a cualquier propietario de más de 1.000 hectáreas de tierra. El objetivo manifiesto es incentivar la atomización de la tenencia de tierras, algo que según el propio Petro convertiría a Colombia en una “potencia agroindustrial”.

Petro retoma un viejo y obsoleto concepto de la “escuela Cepalina” que dominó la política económica de Latinoamérica a mediados del siglo XX, y pretende llevar adelante un incentivo para “industrializar” el país.

Sin embargo, la acumulación de tierras por parte de inversiones capital-intensivas es precisamente lo que permite, y de hecho permitió, incrementar la productividad. Los incentivos artificiales para la atomización de tierras aumentarán la proporción de la inversión trabajo-intensiva, deteriorando la productividad y la capacidad exportable.

Proteccionismo y revisión de los TLC firmados

Nuevamente siguiendo con la lógica de la vieja CEPAL hace más de 70 años, Petro propone una reforma arancelaria para elevar fuertemente los impuestos sobre productos elaborados. En particular, el programa implementará aumentos arancelarios en 4 ramas principales: alimentos, agroindustria con valor agregado, textiles y por último la indumentaria con confecciones de cuero.

El nivel de protección arancelaria nominal de Colombia ascendió al 6% en 2020, y con los cambios propuestos se volvería a un nivel cercano al que había en 2010, con casi el 12,5% de protección arancelaria promedio.

También se propone una revisión de los tratados de libre comercio firmados. Colombia posee acuerdos comerciales con la Unión Europea, el Mercosur, la Alianza del Pacífico, Canadá, Chile, Corea del sur, Costa Rica, Estados Unidos, Israel, México, El Salvador, Guatemala y Honduras.

Las renegociaciones de Petro implican el aumento de los aranceles máximos aceptados y la ampliación de las cláusulas para implementar restricciones cuantitativas. También se incluye un mayor endurecimiento regulatorio para restringir el ingreso de inversión extranjera directa (IED) en Colombia.

Desmantelamiento de la industria petrolera

Sin ningún reparo, el exguerrillero aseguró que su programa incluye el desbaratamiento de la industria petrolera en el país, siguiendo una agenda ecologista radical incluso en comparación a países desarrollados.

Este no fue un tema menor, pues actualmente la principal exportación de Colombia es el petróleo, y se transformó en la principal fuente de recursos para el Estado a partir de las regalías y la tributación local.

El programa incluye, como primera medida, la prohibición total de la Fracturación hidráulica o fracking, lo que supondrá un golpe violento para el potencial del sector. Junto con esto, se propone la prohibición de la exploración para buscar nuevos yacimientos de petróleo y gas, las empresas solamente podrán seguir explotando los recursos disponibles en la actualidad.  

En medio del delicado contexto económico a nivel internacional, las propuestas extremistas de Petro parecen irrealizables: Colombia no solamente perdería una oportunidad histórica para colocar hidrocarburos en el mercado externo, sino que incluso se verá obligada a importar grandes cantidades de estos productos para evitar un colapso energético similar al que se produce en Sri Lanka por políticas similares.

Colombia

Hoy los colombianos son un 25% más pobres desde que Petro llegó a la Presidencia

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La cotización del dólar saltó 1300 pesos desde que la izquierda obtuvo la victoria electoral definitiva en junio. La devaluación colombiana se encuentra entre las más pronunciadas de la región, solo por detrás de Argentina y Venezuela. 

La victoria del presidente Gustavo Petro en Colombia desató el pánico inversor y el escepticismo acerca del rumbo futuro de la economía. Frente a un discurso anti-empresa y anti-exportador, la principal vía de reaseguro para los mercados fue el refugio en divisas y activos confiables. 

Desde el pasado mes de junio el peso colombiano acumuló una drástica devaluación de hasta el 25%, la cotización del dólar escaló de los 3.700 a los 5000 pesos colombianos. El ingreso promedio de los colombianos es cada vez menor en relación a la cantidad de dólares que pueden comprar, lo que implica que el país se vuelve relativamente pobre contra las economías desarrolladas y Estados Unidos en particular. 

Junto con otros países en la región, Colombia se caracterizó por haber mantenido instituciones sólidas a lo largo de las últimas décadas, un hecho que dio paso a la estabilidad monetaria. La devaluación del 25% en solo 6 meses resulta inédita para un país estable

Colombia registró uno de los saltos cambiarios más violentos del hemisferio occidental desde el pasado 19 de junio, solo por detrás de Argentina y Venezuela (estos últimos medidos a partir del cambio estrictamente oficial). 

Los mercados reaccionan al pánico por dos hechos fundamentales: el ataque sistemático del nuevo Gobierno al sistema previsional de capitalización, y el deterioro de los derechos de propiedad en el país. 

El sistema de capitalización colombiano constituye la fuente necesaria entre el ahorro doméstico (en moneda local) y el crédito a empresas y familias. La reforma previsional de Petro atenta contra el sistema de ahorro privado, y deteriora los incentivos para la demanda de pesos colombianos. 

Por otra parte, el discurso “anti-extractivista” cuestiona los derechos de propiedad en el país y sugiere un revés para los principales productos de exportación de Colombia, principalmente commodities.

La desconfianza también puede ser observada desde el punto de vista de la sostenibilidad de la deuda pública de Colombia. El índice de Riesgo País de JP Morgan subió de los 725 puntos básicos el 18 de junio hasta los 1.141 puntos en la actualidad, llegando a registrar un máximo de hasta 1.280 puntos el 20 de octubre. 

El “efecto Petro” sobre los colombianos implica que el país se ve forzado a pagar un aumento del 4% sobre el recargo debe pagar por encima de la tasa de interés internacional en concepto de servicios de deuda, llegando así a un recargo total del 11,4% actualmente. 

Aunque con un orden de magnitud drásticamente menor, el efecto Petro fue similar al que provocó la victoria kirchnerista en Argentina durante el mes de agosto de 2019.

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Colombia

Petro visita a su jefe Nicolás Maduro en Caracas, y anunció una alianza de Colombia con el régimen castrochavista

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Maduro se reunió con su esbirro en Colombia para hablar sobre migración, acuerdos comerciales, derechos humanos y el Amazonas.

El sanguinario dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, recibió este martes en Caracas a Gustavo Petro, su siervo político en la presidencia de Colombia, en el primer viaje a Venezuela de un presidente colombiano desde la llegada del chavismo al país.

El jefe de Estado colombiano fue recibido con honores en el palacio presidencial de Miraflores, cabeza de la peor dictadura de la historia del país. Fue recibido minutos después de aterrizar en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar por la vicedictadora Delcy Rodríguez, y el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Faría.

El encuentro hace parte del liderazgo del presidente Gustavo Petro para impulsar la economía de la región y socializar su agenda a favor de los intereses del bloque latinoamericano y la protección de la Amazonía, y como parte de las reuniones preliminares a la COP 27“, dice un comunicado de la Presidencia de Colombia al anunciar la lamentable reunión.

La reunión llega en un momento clave en la restauración de relaciones bilaterales entre el gobierno colombiano y el régimen chavista, una de las apuestas principales del ex guerrillero Petro, quien nombró recientemente un embajador en el país luego de abrir nuevamente la frontera con Venezuela.

El presidente socialista mete debajo de la alfombra los miles de muertos asesinados en manos de las fuerzas de seguridad del régimen, e ignora el reclamo de todos los refugiados venezolanos en Colombia pidiendo que no se legitime la dictadura de Maduro.

En 2018, la última vez donde se pudieron hacer registros transparentes de la cantidad de disidentes asesinados por el Estado, hubo 5.287 venezolanos muertos en manos del régimen. Se estima que en los 20 años de dictadura chavista, murieron por mano de las agencias de Chávez y Maduro más de 50.000 personas, y esto no cuenta la gente que ha muerto por la falta de comida o medicamentos gracias a la economía socialista.

Esta es la primera reunión entre presidentes de Colombia y Venezuela en casi 7 años. La última vez que los presidentes de los dos países se reunieron fue en agosto de 2016, cuando Maduro y el entonces presidente Juan Manuel Santos se reunieron en Puerto Ordaz, Venezuela, en una reunión privada con sus respectivas cancilleres, María Ángela Holguín y Delcy Rodríguez.

Para ese momento de la reunión de Santos y Maduro, ya había pasado un año del cierre de fronteras, en una decisión de Venezuela tras un enfrentamiento entre fuerzas de seguridad venezolanas y civiles, que Maduro atribuyó al “paramilitarismo” en Colombia y por el cual culpó al expresidente Uribe, que en su momento negó las acusaciones.

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos y el de Venezuela, Nicolás Maduro, se reunieron por última vez en una reunión privada en Puerto Ordaz, Venezuela, en agosto de 2016.

Venezuela también deportó a más de mil de ciudadanos colombianos que vivían en territorio venezolano en el marco de esta crisis. En ese momento, Santos trató de volver a reanudar las relaciones bilaterales con el régimen socialista, pero sin éxito.

Luego, Iván Duque decidió militarizar la frontera, dado que a pesar de estar cerrada, todavía se registraban operaciones de guerrilleros y narcotraficantes en la zona.

Ahora, Maduro tiene a su esbirro en el poder de Colombia, una jugada política que marinó por años, y emula al ex dictador fallecido, Hugo Chávez, quien utilizó la plata de los venezolanos para financiar políticos en todo el mundo, como reveló su ex jefe de espías, Hugo Carvajal.

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Colombia

En plena corrida, Petro pidió que no retiren el dinero de los bancos mientras el peso cae a mínimos históricos

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El presidente colombiano llamó a los inversores a no retirar su dinero de los bancos colombianos, pero la corrida contra la moneda se profundiza. La cotización del dólar llegó a la paridad más alta de la historia.

La moneda colombiana no encuentra un piso desde la llegada de Gustavo Petro y la izquierda al poder. El valor del dólar alcanzó los $4.897 en la jornada del día jueves, y constituye el valor nominal más alto en la historia de Colombia. 

Solamente hasta el mes de octubre, el peso colombiano registró la desvalorización más drástica del mundo, acumulando una caída superior al 23% desde el pasado mes de junio. La devaluación colombiana supera incluso a la que registra Argentina sobre la partida del dólar oficial, aunque es inferior a la devaluación del dólar informal. 

El presidente Petro llamó a los inversores a no abandonar el país y no retirar dinero para convertirlo en divisas, aunque el llamado del mandatario no inspiró ni la más mínima confianza para detener la corrida. “No envíen dinero al extranjero en masa, porque en Colombia hay oportunidades”, dijo Petro el miércoles durante un discurso en Urabá. 

El precio de los bonos colombianos en el exterior también sufrieron la embestida de la desconfianza de los mercados, y registraron un aumento de 25 puntos básicos sobre su rendimiento que elevó el interés por encima del 14%. 

El Presidente colombiano culpó al alza de las tasas de interés de la Reserva Federal por la profunda corrida contra el peso. Si bien el aumento de los rendimientos en dólares genera un incentivo adicional para los inversores, lo cierto es que otros países en la región como Uruguay, Chile, Brasil o Paraguay se encuentran afectados por el mismo shock y sin embargo no sufren una corrida contra sus monedas como sí lo hace Colombina. 

El ministro de Hacienda de Petro, José Antonio Ocampo, intentó llevar tranquilidad a los inversores y afirmó que el Gobierno no estudia la imposición de controles de cambios similares a los que hoy operan en Argentina y Venezuela. Pero los anuncios fueron insuficientes.

El Gobierno admitió que una gran parte de la fuga de capitales al exterior se ve explicada por el abandono de inversiones en el sector petrolero y de carbón. El propio presidente Petro afirmó en campaña el cese de la explotación de nuevos yacimientos de petróleo en el país, lo cual socava definitivamente la confianza de los inversores en este rubro. 

Por otra parte, el Gobierno de izquierda afirmó estudiar la posibilidad de introducir controles al “ingreso de capital especulativo”, es decir, controles sobre la cuenta capital del país como los que instaló el Gobierno de Alberto Fernández desde 2019 en Argentina, o los que practica Venezuela desde hace años. Nuevamente, esta constituye una pésima señal para los inversores. 

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