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Economía

El sistema eléctrico al borde del colapso tras años de kirchnerismo: Milei lanzó un programa de emergencia para garantizar el acceso a la energía

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Los masivos subsidios kirchneristas dejaron en la quiebra a las principales empresas eléctricas e hicieron imposible la inversión en mantenimiento y expansión, por lo que se generó un fuerte desfasaje entre la producción y la demanda que amenaza con dejar a los argentinos sin luz.

El rumbo económico que proponía Sergio Massa y el kirchnerismo avanzaba hacia la destrucción total de la matriz energética argentina, con los mismos resultados que hoy sufren países como Venezuela y Cuba: apagones masivos y un deterioro generalizado en la calidad de los servicios.

Durante los últimos cuatro años, las tarifas energéticas sufrieron atrasos sin precedentes con respecto a la evolución de los precios, y en particular a los precios mayoristas de este mercado. Los precios que fijó el Estado no reflejaron el costo real de los servicios, y esta brecha no fue exitosamente cubierta por subsidios como muchas veces se hace creer.

En consecuencia, los márgenes de las empresas eléctricas desaparecieron y la inversión bruta interna fija en los servicios de distribución de energía se frenó, afectando en última instancia la calidad de los servicios.

De hecho, la inversión no llegó ni siquiera a poder cubrir el desgaste del capital por obsolescencia o por uso intensivo. Los consumidores vieron precios artificialmente bajos en sus boletas mensuales de electricidad, pero a costa de asegurar el colapso de los servicios de energía y ponerse en rumbo a apagones masivos.

La empresa estatal CAMMESA llegó a destinar hasta 104.000 millones de dólares en subsidios energéticos entre 2003 y 2023, un costo absolutamente sideral que se pagó con emisión monetaria, que en definitiva pagó la ciudadanía vía inflación. Pero ni siquiera con todo ese dinero se logró compensar la brecha entre el costo real de los servicios y las tarifas atrasadas

Todas las distribuidoras eléctricas del país incurrieron en graves problemas para hacer frente a sus obligaciones crediticias, incluyendo firmas como por ejemplo Edesur, Edenor, Edea, Edesa, Emsa, y Eden SA, entre decenas de distribuidoras más a lo largo y ancho del país.

La mayor parte de las deudas en situación de morosidad responden a empresas que operan en la región del AMBA y la Provincia de Buenos Aires (cerca del 77%), y preocupa la situación de Chubut en el interior del país.

El Gobierno del Presidente Javier Milei se dispuso inmediatamente a atender la crisis energética que dejó el kirchnerismo, para poder defender el acceso de los argentinos a este servicio tan básico e indispensable. A estos efectos, se llevó a cabo la Audiencia Pública para la adecuación de los cuadros tarifarios de distribución de energía eléctrica en el AMBA.

Se establecieron cuatro parámetros específicos para atacar la crisis energética y garantizar los servicios: 

  • 1) Readecuar la estructura tarifaria
  • 2) Reasignación de subsidios (priorizando proteger a los que menos tienen)
  • 3) Realizar revisión tarifaria cada cinco años
  • 4) Asegurar el suministro eléctrico

El Gobierno volverá a fijar los precios estacionales de acuerdo a las necesidades de las empresas para cubrir sus costos reales, por lo que se eliminarán definitivamente las “tarifas políticas” sobre los servicios públicos. La restauración de las señales de precios en los mercados permitirá revitalizar la inversión del sector privado, mejorando la calidad de los servicios y modernizando el sistema para evitar apagones masivos o desperfectos frecuentes.

El Secretario de Energía Eduardo Rodríguez Chirillo anticipó que será el sector privado el gran protagonista del nuevo programa energético, tanto por empresas locales como por inversores en el exterior. Se buscará volver a revertir el saldo de la balanza energética del país, una meta más que plausible considerando que pudo lograrse durante la década de 1990 siguiendo una política económica similar al que hoy propone relanzar el Gobierno.

Economía

El Gobierno de Milei anuncia un bono de $70.000 para los jubilados y el haber mínimo aumentará a a lo más alto en 2 años

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Los aumentos tendrán vigencia a partir del 1° de marzo, y a valores actuales supondría un monto de por lo menos 187 dólares mensuales. Durante los últimos meses de la gestión kirchnerista, la jubilación mínima llegó a caer hasta los 125 dólares, siempre perdiendo contra la inflación.

En medio de la emergencia inflacionaria que dejó plantada el Gobierno anterior, el Presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo anunciaron medidas para evitar un deterioro aún mayor sobre el poder adquisitivo de los jubilados y pensionados.

A partir del 1° de marzo el Gobierno oficializó la entrega de un bono por $70.000 sobre la jubilación mínima, aumentando otro 30% con respecto a lo que se pagó en diciembre. Por su parte, todos los haberes se ajustarán un 27,18% a partir de la misma fecha, esta vez de manera independiente del nivel de ingresos.

Con este nuevo esquema, el haber más bajo quedaría establecido en los $205.000 pesos a partir de marzo. Así lo determinó la Resolución 38/2024 publicada en el Boletín Oficial.

El Gobierno expresó su voluntad de modificar la fórmula previsional para evitar que la inflación siga licuando el poder adquisitivo de los adultos mayores, pero para que esto sea posible es necesario el accionar del Congreso. Mientras la fórmula no se modifique, el equipo económico que lidera Caputo buscará compensar los retrasos con nuevos aumentos discrecionales.

Es perjudicial para los jubilados, sino para todos los argentinos. No podemos darnos el lujo de que siga primando esa fórmula. Si la tomamos, este año el Tesoro se beneficia en 2% del PBI. Los jubilados cobrarían 2% del PBI menos”, explicó el ministro Caputo en referencia a la fórmula previsional kirchnerista.

Este fue precisamente uno de los puntos que tocaba la Ley Ómnibus que no logró sostenerse en la Cámara de Diputados. De haberse aprobado, los jubilados disfrutarían de un horizonte temporal menos agresivo con respecto a la inflación. 

A los valores actuales del tipo de cambio en los mercados alternativos, la jubilación mínima de marzo equivaldrá a US$ 187 dólares mensuales. Pese a que esta cifra continúa siendo muy modesta (y expresa el deterioro general que sufre el país), lo cierto es que ya es más elevada al promedio de toda la administración de Sergio Massa al frente del Ministerio de Economía.

Bajo la gestión massista el haber mínimo jamás pudo superar el techo de los 186 dólares mensuales (siempre medida contra el cambio paralelo), y registró un piso de 125 dólares en agosto de 2023 (inmediatamente después del shock devaluatorio).

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Economía

El FMI ratifica su firme respaldo al programa económico de Milei y Caputo: La salida del cepo está cada vez más cerca

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La subdirectora del organismo multilateral viajó a la Argentina y mantuvo reuniones con el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo.

En la jornada del día miércoles la Subdirectora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la economista Gita Gopinath, mano derecha de la directora Kristalina Georgieva, viajó a la Argentina para seguir de cerca los avances del Gobierno en el cumplimiento de las metas fiscales, monetarias y reservas que fueron trazadas hace solo un mes. Los resultados fueron contundentemente positivos.

Tras el colapso económico hacia el final de la administración kirchnerista, el Gobierno del Presidente Javier Milei revitalizó las expectativas y sentó las bases para una nueva revisión del acuerdo con el FMI con las siguientes metas para 2024:

  • Superávit fiscal primario (antes del pago de intereses de deuda) en torno al 2% del PBI
  • Acumulación de reservas netas en el Banco Central por un monto de al menos US$ 10.000 millones (prácticamente se volvería al equilibrio)
  • Eliminación definitiva del financiamiento monetario directo del BCRA al Tesoro

El FMI llegó a la Argentina y encontró que las metas avanzan a paso firme en todas las direcciones acordadas. En el mes de enero, el Sector Público Nacional (SPN) logró un fuerte superávit financiero, incluso más que compensando el pago de intereses de deuda. El resultado total arrojó una cifra positiva por $518.408 millones, mientras que el resultado estrictamente primario mostró un superávit de $1.492.338 millones respectivamente.

Eventualmente el Gobierno deberá mantener esta performance en los siguientes meses para que el resultado consolidado del déficit pueda equilibrarse, pero en términos fiscales el mes de enero fue uno de los mejores en décadas.

Paralelamente, el Banco Central dejó de girar Adelantos Transitorios al Tesoro Nacional desde que Santiago Bausili asumió su dirección, y toda la emisión de pesos por la fijación de las tasas de interés o por la compra de divisas fue casi completamente compensada por colocación de Pases, por suscripción de bonos BOPREAL y por licitaciones de títulos públicos sirvieron para cancelar deuda con el BCRA.

Finalmente, desde el 10 de diciembre la acumulación neta de reservas alcanzó los US$ 7.900 millones, y cerca de US$ 5.050 millones desde el comienzo del año. Con estas cifras, y previendo todavía las liquidaciones de la cosecha gruesa, la meta fijada con el Fondo Monetario parece completamente plausible.

En vista de que el Gobierno mostró resultados contundentes en todos y cada uno de los frentes de acción acordados, el FMI se abre a la posibilidad de destrabar nuevas líneas crédito que podrían acelerar la eliminación del cepo cambiario y en última instancia la dolarización de la economía.

Muy a diferencia de lo que venía ocurriendo en Argentina durante los últimos años, esta vez la suscripción de préstamos no servirá para financiar gastos corrientes del Gobierno, sino para sentar las bases de una estabilización definitiva y resistente a los cambios de signo político venideros.

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Economía

Argentina recupera el superávit energético en el primer mes del año, y se proyecta una cifra récord de exportaciones

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La finalización de las obras de infraestructura para exportar petróleo, y las mejores condiciones cambiarias y regulatorias desplegadas por el Gobierno, permitirán garantizar un boom energético para 2024. Esto tendrá un efecto fuertemente positivo en la acumulación de reservas del Banco Central.

Por primera vez en más de 2 años, la Argentina recupera el superávit de la balanza energética. El saldo de los últimos 12 meses arroja un resultado positivo en torno a los US$ 303 millones al término de enero, y se espera que la situación se siga profundizando con el transcurso del año.

Las consultoras sugieren que el país podría llegar a conquistar un superávit energético de por lo menos US$ 3.300 millones para diciembre de 2024, después de haber incurrido en un déficit de hasta US$ 600 millones a lo largo del año pasado. Estas cifras fueron convalidadas por las conversaciones entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI), al momento de trazar las metas trimestrales para este año.

La terminación del Gasoducto Néstor Kirchner de Vaca Muerta garantiza la infraestructura para que pueda ser posible el superávit, pero las inversiones y las explotaciones efectivas se ven amparadas en las medidas de desregulación y apertura que está ejecutando el Gobierno del Presidente Javier Milei.

En este sentido, el régimen especial de inversiones que prepara el Gobierno apunta especialmente a dinamizar el rol del sector privado en el mercado energético. Entre otras cosas, garantiza la seguridad jurídica de la inversión extranjera, elimina restricciones y distorsiones sobre la repatriación de dividendos, elimina las trabas del régimen cambiario, y permite un horizonte previsible desde el punto de vista impositivo.

En relación a la desregulación del mercado energético argentino, el informe presentado por el Fondo Monetario explica lo siguiente: “En lo que respecta al sector energético, la alineación de los precios minoristas de los combustibles con los precios internacionales, la propuesta de eliminar el precio máximo interno del petróleo, junto con la fijación de precios de los servicios públicos de electricidad y gas natural basados en el mercado, respaldarán la inversión en las reservas de gas y petróleo no convencional, impulsando posteriormente exportaciones”.

Las mejoras en el balance externo y la progresiva liberalización del mercado cambiario permitirán el necesario proceso de saneamiento sobre el Banco Central, algo indispensable no solo para cualquier programa de estabilización en general, sino también para la ejecución de la dolarización en particular.

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