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Alemania

Explosión inflacionaria en Alemania: Los precios mayoristas subieron 7,9% solo en agosto, y 45% interanual

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Los precios percibidos por los productores registraron la tasa de variación más violenta desde el comienzo de la serie histórica de estadísticas en 1949. De forma completamente inédita, los precios mayoristas de Alemania subieron incluso más que en Argentina.

Alemania registró la inflación mensual mayorista más drástica de la historia, al menos desde el comienzo de las series estadísticas oficiales que parten de 1949. Solamente en agosto, el Índice de Precios al Productor (IPP) tuvo un aumento del 7,9% contra el mes de julio

Para tomar una real dimensión del grado de aumento en los precios, en agosto Alemania tuvo una inflación mayorista incluso superior al 7,8% de Argentina en el mismo mes, un hecho completamente inédito y desconcertante. 

El aumento mensual efectivo fue casi 5 veces peor a las proyecciones de la mayor parte de los analistas de mercado, que esperaban observar un alza modesta del 1,6% contra el mes anterior. 

Los precios al productor tuvieron un aumento interanual del 45,8% en comparación con el mes de agosto de 2021. Nuevamente, este resultado es el más alto del cual se tenga algún registro desde 1949. 

Exceptuando el período 1945-1948, del cual no se tienen datos disponibles, Alemania registra la inflación mayorista anual más violenta desde 1924, cuando el país salía lentamente de una profunda hiperinflación. 

Con diferencia, los aumentos sobre los precios energéticos lideraron el aumento general de los precios mayoristas. El precio promedio de la energía aumentó un 20,4% con respecto a julio, y acumuló un aumento del 139% contra el mismo mes del año pasado

Eliminando el efecto de los precios de la energía sobre el índice general, la inflación mayorista alcanzó el 14% interanual en agosto, y una vez más es la más drástica desde 1949. 

Inflación mayorista interanual de Alemania desde 1950.

Las políticas energéticas de Alemania, contrarias al desarrollo de la energía nuclear y favorables a una poco sana dependencia del suministro ruso, contribuyeron a generar el clima de inestabilidad y desabastecimiento que se vive en la actualidad. 

En circunstancias normales, y aún a pesar del violento shock de precios relativos, los aumentos en los precios de la energía podrían haber sido total o parcialmente compensados con caídas nominales en los precios del resto de los bienes y servicios en la economía. Pero esto no ocurrió debido al brutal aumento de la oferta monetaria permitido por el Banco Central Europeo (BCE).

La tasa de política monetaria del BCE aumentó al 1,25% nominal anual a partir de septiembre, pero la respuesta fue tardía y excesivamente permisiva. La hoja de balance de la autoridad monetaria registra una muy tenue contracción a partir del mes de enero, aunque está muy lejos de estabilizarse en los niveles de prepandemia. 

Alemania

Se derrumba la economía alemana: Las ventas se desplomaron un 5,3% en diciembre del año pasado

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Las políticas de estímulo fiscal patrocinadas por el Gobierno socialista encontraron el más contundente fracaso. La actividad económica se encamina rumbo a una recesión que amenaza con volver a desequilibrar las finanzas públicas. 

La recesión parece completamente inexorable para Alemania. La Oficina Federal de Estadística de Alemania confirmó que el Índice de Ventas minoristas se desplomó un 5,3% en diciembre de 2022, la caída más violenta desde el shock que produjo la pandemia entre 2020 y 2021.

Se trata de un derrumbe inédito en el marco de una economía que ya no tiene restricciones por la emergencia sanitaria. Asimismo, las ventas del comercio minorista acumularon una retracción real del 13,33% entre junio de 2021 y diciembre de 2022

Si bien una parte de esta corrección bajista se debe al efecto transitorio de los cheques familiares, el fuerte derrumbe de diciembre es una señal contundente para el advenimiento de una recesión. De hecho, el volumen de ventas es actualmente un 3,36% más bajo de lo que era en febrero de 2020 (la situación previa a la pandemia).

Evolución de las ventas minoristas de Alemania entre 2006 y 2022.

La actividad económica general del país tuvo una retracción del 0,2% hacia el último trimestre del año pasado, y la mayor parte de los analistas estiman que volverá a caer en los primeros tres meses de 2023. Alemania entraría en recesión técnica a partir de marzo, si los indicadores siguen evolucionando de la forma en que lo hicieron en los últimos meses de 2022.

La producción de la industria manufacturera tuvo un ligero repunte del 0,2% en noviembre del año pasado, pero acumula una caída del 1,43% desde febrero y de hasta 5,84% en comparación con la situación de pre-pandemia.

El programa fiscal lanzado por el Gobierno socialista de Olaf Scholz fracasó contundentemente a la hora de reactivar la economía. El Canciller aprobó un paquete de estímulo fiscal por 65.000 millones de euros en septiembre del año pasado, con el objetivo de aminorar los efectos del shock energético y revitalizar la actividad. Pero la economía no respondió al estímulo.

Las medidas impactaron negativamente en el desempeño de las finanzas públicas, un hecho que se acrecentó todavía más por la desaceleración económica. El déficit fiscal alemán volvió a crecer en el tercer trimestre de 2022, aumentando del 1,74% del PBI al 1,9%. La caída del producto para el cuatro trimestre anticipa una nueva retracción para la recaudación y, en última instancia, la profundización del desequilibrio fiscal.

Aunque la recaudación del sector público opera en récord, el total de las erogaciones sigue estando casi 5 puntos del PBI por encima del cuarto trimestre de 2019, a pesar de que la actividad ya logró recuperarse completamente.

La incipiente recesión podría ralentizar el proceso de ordenamiento de las finanzas del Estado, disparando aún más el stock de la deuda pública sobre uno de los muy pocos países europeos que pretendía cumplir seriamente con las requisitos de Maastricht.

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Alemania

La economía alemana cayó un 0,2% en el último trimestre de 2022 y se dirige a una severa recesión

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La caída efectiva superó las perspectivas de los analistas, principalmente por el bajo desempeño del consumo privado. Se pronostica una nueva caída en los primeros tres meses de 2023, dando inicio a una nueva recesión.

La Oficina Federal de Estadísticas de Alemania anunció que la actividad económica se desplomó un 0,2% en el último trimestre del año pasado. El dato efectivo fue incluso peor a lo que preveían los mercados, que esperaban observar un leve repunte del 0,1% en comparación con el tercer trimestre. 

El PBI acumuló un crecimiento anual de sólo el 1,1% en comparación con el cuarto trimestre de 2021, una cifra por debajo del ritmo de 1,3% al que venía expandiéndose la economía en el período anterior y también por debajo de la expectativa para fin de año.

El principal factor disruptivo para definir la tendencia recesiva fue la caída del consumo privado, pese a los fuertes estímulos fiscales desplegados por el Gobierno de Olaf Scholz.

Los niveles récord de inflación deterioraron el poder adquisitivo de los salarios, un fenómeno aún más violento si se considera el segmento de precios de la energía, como resultado del cambio de precios relativos provocado por la guerra en Ucrania. 

Los precios minoristas de Alemania aumentaron un 8,6% interanual al término del año 2022, mientras que los mayoristas escalaron hasta un 12,8%. La inflación en alimentos alcanzó los niveles más altos de la historia del Euro, y se disparó hasta el 20,7% en diciembre del año pasado.

Asimismo, los precios básicos al productor (un segmento dentro del mercado mayorista) tuvieron un drástico aumento del 21,6% interanual en diciembre de 2022. La llamada “inflación núcleo” que surge de la sustracción de la energía y los alimentos, alcanzó el 5,17% al término de 2022 y fue la cifra más elevada en los últimos 30 años.

El alza de las tasas de interés también contribuyó a retraer el consumo de los hogares. La tasa de política monetaria del Banco Central Europeo ascendió al 2,5% en diciembre y la tasa de préstamos bancarios en Alemania ya supera el 3,5% nominal anual, prácticamente duplicándose desde julio de 2022.

La Oficina Federal de Estadísticas revisó hacia la baja sus estimaciones del PBI para el cuatro trimestre del año pasado, lo cual provocó una retracción similar en las proyecciones de los mercados. El consenso privado de expectativas sugiere una caída del 0,5% para el primer trimestre de 2023, nuevamente liderada por la caída del gasto de los consumidores.

Si se cumplen los pronósticos Alemania entraría nuevamente en una recesión técnica, normalmente definida como la caída consecutiva de la actividad por un período de dos trimestres. El Ministerio de Economía alemán aún proyecta una muy tenue expansión del 0,2% para la totalidad del año 2023 (pese a la recesión del primer trimestre), pero con un diagnóstico más realista el Fondo Monetario Internacional estima que la economía alemana caerá un 0,3% y no será capaz de sortear la recesión. 

Alemania se convierte en uno de los pocos países para los cuales el Fondo Monetario espera una recesión en 2023 como su escenario más probable, junto con Rusia, Suecia, Ucrania, Sri Lanka, Chile y Afganistán.

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Sostener la guerra en Ucrania le costará a la economía alemana 190.000 millones de dólares en 2023, el 4,5% de su PBI

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Según un informe del Instituto Económico Alemán, el costo de sostener la guerra en Ucrania para los alemanes ascenderá a 190.000 millones de dólares. Sumando la crisis del Covid-19 y las consecuencias de la guerra, el daño total a la economía alemana será de 600.000 millones de dólares entre 2020 y 2023.

La economía alemana deberá gastar unos 175.000 millones de euros (190.000 millones de dólares), equivalente al 4,5% de su PBI proyectado para el 2023 para sostener la política que el canciller Olaf Scholz anunció para apoyar a Ucrania en la guerra este año, según un informe del Instituto Económico Alemán (IW por sus siglas en ingles).

El informe, publicado el lunes 23 de enero, días antes que Scholz aprobara el envío de 14 unidades de tanques Leopard 2A6, comparó la situación actual con un escenario ficticio en el cual no se hubiese desencadenado una operación militar en Ucrania ni las consecuentes sanciones impuestas a Rusia, que desencadenaron un aumento vertiginoso de los precios de la energía, la inflación y las interrupciones en la cadena de suministros.

Los nuevos cálculos de IW estiman las pérdidas económicas en 2023 en 175.000 millones de euros. Esto corresponde a una pérdida de bienestar de 2.000 euros por habitante” cita el informe.

En total, calcularon que la economía alemana tendrá un Producto Bruto Interno (PBI) 4,5% más alto que el que tendría en caso de sostenerse el conflicto a lo largo del año.

Los economistas señalaron que el banco federal de desarrollo del país, KfW, ya había advertido sobre una amenaza para la prosperidad en Alemania debido a la falta de personal calificado y al crecimiento insuficiente de la productividad.

En 2020, Alemania registró una pérdida de alrededor de 175.000 millones de euros, otros 125.000 millones de euros en 2021 y casi 120.000 millones de euros en 2022 debido a la pandemia.

Las pérdidas previstas de 175.000 millones de euros para este año totalizan un daño total para la economía alemana entre 2020 y 2023 por el Covid-19 y el conflicto en Ucrania de 595.000 millones de euros (650.000 millones de dólares), según el informe.

La situación de la economía seguirá siendo “extremadamente inestable” en los próximos meses, lo que obstaculizará una recuperación en Alemania, según el profesor del Instituto Económico Alemán IW, Michael Gromling.

Este informe reafirma lo que ha informado La Derecha Diario acerca de cómo la Unión Europea y Estados Unidos cargan el peso de sus propias sanciones. Estas brutales sanciones no han afectado trascendentemente a Rusia, que ahora destina sus exportaciones a China e India entre tantos otros.

El Banco de Rusia anunció hace pocas semanas que el país continúa aumentando sus reservas de divisas, las cuales superaron los 580.000 millones de dólares en diciembre. Este monstruoso número, respaldado en el aumento de las exportaciones y la revaluación positiva de las monedas, permitiría sostener la ofensiva en Ucrania durante varios meses e incluso años sin mayores complicaciones.

Alemania, sin embargo, buscará eliminar su dependencia de los hidrocarburos rusos. Más allá de todo lo que puedan decir los discursos de Scholz, Borrel o cualquier funcionario local, es una realidad que en el país germano se están inaugurando terminales para proveerse de gas natural licuado, especialmente de Qatar y de Irak.

Olaf Scholz abre la válvula en la nueva terminal de GNL en Lubmin.

El sábado 14 de enero, comenzó a operar oficialmente la segunda terminal alemana de gas natural licuado en la ciudad de Lubmin, sobre el mar Báltico. El acto contó con la presencia del canciller Olaf Scholz, quien vio a los operadores de la planta recibir la licencia necesaria y luego visitó la terminal flotante.

La nueva terminal suministrará hasta 5.200 millones de metros cúbicos de gas natural al año, principalmente al este de Alemania. Es la segunda planta de regasificación de este tipo en Alemania, ya que la anterior se inauguró hace un mes en la ciudad portuaria de Wilhlemshaven.

Además, se proyecta la inauguración de dos plantas de regasificación más en los próximos meses para alcanzar la capacidad total de 33.000 millones de metros cúbicos de gas por año. Para tener una referencia, el gasoducto NordStream en 2021 proveyó a Alemania de 60.000 millones de metros cúbicos de gas en 2021. Este gasoducto fue saboteado el año pasado, sin culpables todavía.

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