El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, confirmó la aprobación de dos nuevos proyectos estratégicos por 1.847 millones de dólares bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la iniciativa del Gobierno de Javier Milei para atraer capitales e impulsar la expansión productiva.
A través de su cuenta oficial, el funcionario detalló: "El Comité RIGI aprobó hoy dos nuevos proyectos". Se trata de iniciativas vinculadas al desarrollo energético y minero, dos sectores clave para la generación de divisas y el crecimiento económico.
El primero de los proyectos corresponde al gasoducto San Matías, que implicará una inversión total de USD 1.300 millones.
El mensaje de Luis Caputo.
La obra permitirá transportar 27 millones de metros cúbicos diarios de gas natural desde Neuquén hasta el golfo San Matías, en Río Negro. Según explicó Caputo, este desarrollo estará “100% dedicado a la exportación de GNL del proyecto de SESA, que ya había ingresado al RIGI el año pasado”, y habilitará exportaciones estimadas en USD 2.500 millones anuales.
El segundo proyecto aprobado es la segunda etapa del emprendimiento de litio Sal de Oro, ubicado en Salta y Catamarca. La iniciativa, llevada adelante por la compañía coreana Posco, contempla una inversión de USD 547 millones para alcanzar una producción de 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio.
De acuerdo con los datos oficiales, este volumen se traducirá en exportaciones superiores a los USD 300 millones por año.
Javier Milei y Luis Caputo.
Estos anuncios se enmarcan en una estrategia más amplia del Gobierno de Milei orientada a impulsar al RIGI como una herramienta central para atraer inversiones de gran escala. Desde su implementación, el régimen logró captar el interés de múltiples compañías internacionales en sectores clave como energía, minería e infraestructura.
En este contexto, el volumen total de inversiones, entre proyectos aprobados y en evaluación, ya supera los USD 100.000 millones. Este dato refleja no solo el impacto inicial del esquema, sino también la expectativa generada en el sector privado a partir de reglas de juego más claras, previsibilidad macroeconómica y un marco regulatorio orientado a la competitividad.
A su vez, estos desarrollos implican la creación de empleo, el fortalecimiento de cadenas de valor y la dinamización de economías regionales.
Con nuevas aprobaciones y una cartera de proyectos en expansión, el Gobierno de Milei busca promover el crecimiento sostenido y posicionar al país como un destino atractivo para inversiones de largo plazo.