La desaceleración de la inflación está modificando las estrategias comerciales de múltiples sectores. En los últimos días, se multiplicaron los anuncios de reducción de precios, reflejo de un contexto en el que las cuotas pierden protagonismo como incentivo y la rotación de stock se impone como prioridad para sostener los niveles de ventas.
Uno de los casos más significativos es el de Aluar, que anunció una baja en los valores del aluminio para el mercado interno. La decisión, que impacta directamente en sectores como la construcción, responde en parte a la mayor disponibilidad local del producto, luego de que Estados Unidos impusiera aranceles del 10% a las exportaciones de aluminio. La firma optó por una política agresiva de precios para aumentar sus despachos.
La estrategia se extiende a más sectores
El fenómeno no se limita al aluminio. Indumentaria, calzado, juguetes, bazar y decoración también comenzaron a mostrar rebajas en vidrieras, con el objetivo de competir con productos importados de igual o mayor calidad y, en muchos casos, más baratos. Parte de esta presión externa se explica por el ingreso creciente de mercadería extranjera, una tendencia que se espera se intensifique en el segundo semestre.

Una señal clara fue la masiva participación argentina en la feria de Guangzhou, China, donde numerosos empresarios viajaron a importar productos. Si bien la llegada de estos bienes no es inmediata, se espera que a partir de julio comiencen a verse sus efectos concretos en el mercado local.
Autos, celulares y consumo digital también se ajustan
La eliminación del impuesto PAIS tuvo un efecto casi automático en los precios de los autos importados, que bajaron y empujaron un fuerte repunte de ventas: abril cerró con 54.000 unidades vendidas, el mejor desempeño en siete años para ese mes.









