Los precios de los alimentos y bebidas en supermercados registraron una caída significativa en la segunda semana de mayo, con una deflación del -1,6%, según datos relevados por la consultora LCG.
Se trata de la baja semanal más pronunciada en lo que va del año y representa una continuidad en la marcada desaceleración que ya se había observado en la primera semana del mes, cuando los precios subieron apenas un 0,3%, el menor incremento desde noviembre.
Estos datos son, sin dudas, una excelente noticia tanto para el Gobierno de Javier Milei como para los consumidores, que ven un alivio concreto en el precio de los productos básicos. La baja refleja un cambio de tendencia claro respecto a los meses anteriores, cuando los alimentos —uno de los rubros más sensibles en la canasta básica— eran los principales impulsores de la inflación.
















