El gobierno de Argentina avanzará con la licitación de la terminal de Retiro, el principal nodo de transporte terrestre del país. Será la primera vez en más de tres décadas que se abre un proceso competitivo para su concesión.
La decisión marca un cambio de rumbo. La obra se realizará con financiamiento 100% privado, sin comprometer fondos públicos.
Fin de una concesión de 33 años marcada por el deterioro
La terminal fue concesionada en 1993 y desde entonces quedó en manos de la empresa TEBA S.A.
Con el paso del tiempo, el servicio evidenció un deterioro sostenido. Falta de mantenimiento, problemas de seguridad y condiciones deficientes afectaron a millones de pasajeros.
Además, el contrato fue prorrogado durante años sin nuevas licitaciones, lo que limitó inversiones y mejoras estructurales.
Un nuevo modelo sin costo para el Estado
El proyecto se desarrollará bajo un esquema de concesión integral.
El sector privado asumirá la totalidad de la inversión y la operación durante 30 años. A cambio, percibirá los ingresos del sistema y pagará un canon mensual al Estado.
Este modelo busca modernizar la infraestructura sin recurrir a recursos públicos.

Una obra clave para el transporte argentino
La terminal de Retiro concentra entre 10 y 12 millones de pasajeros al año.
Opera más de 300.000 servicios anuales y conecta a Buenos Aires con todo el país y la región.
La renovación apunta a ampliar su capacidad, mejorar la seguridad y optimizar la experiencia de los usuarios.









