La Argentina cierra el año con una ola de aperturas de marcas extranjeras en los principales shoppings del país, que impulsada por la apertura comercial, la baja de aranceles a las importaciones y la normalización del mercado cambiario, marca un contraste radical con el cierre y la fuga de empresas que caracterizó al ciclo kirchnerista. Los centros comerciales —hoy en plena transformación para aumentar el flujo de visitantes— vuelven a atraer inversiones que durante años estuvieron bloqueadas por regulaciones y controles.
El sector celebra una condición que parecía imposible hace pocos años: importar sin trabas, con aranceles más bajos y con un dólar estable. Entre las novedades más destacadas figura la expansión de Victoria’s Secret, que este sábado inaugura en Alto Palermo su tienda más grande del país: 400 metros cuadrados y más de 3.000 productos, equiparando la oferta local a la de los locales estadounidenses. El desembarco llega luego de aperturas en Unicenter y Galerías Pacífico, todas de la mano del Grupo David.

La escena del lujo tampoco se queda atrás. Adolfo Domínguez volvió al país con un local de dos plantas en Patio Bullrich tras años de ausencia, impulsado por un crecimiento del 64% en América Latina. Su directora de Retail, Anabel Rúa, destacó que Buenos Aires es “una plaza madura, con una clientela que valora la marca”, señalando que la reapertura fue resultado de un análisis exhaustivo que confirmó el potencial del mercado argentino.









