La reactivación de los créditos hipotecarios UVA marcó un punto de inflexión en el mercado inmobiliario en 2024, con más de 11.000 préstamos otorgados y un monto promedio de USD 75.000 por beneficiario. Se trata del mejor desempeño desde 2018, según un análisis de la Fundación Tejido Urbano.
Si bien el repunte se produjo desde niveles muy bajos, la recuperación de la actividad hipotecaria en la segunda mitad del año dejó lecciones importantes para su sostenibilidad futura.
Factores que impulsaron la recuperación
La estabilidad macroeconómica y una menor demanda de financiamiento por parte del Estado permitieron que los bancos volvieran a ofrecer estas líneas de crédito. Además, el conocimiento previo del sistema UVA por parte de las entidades financieras y los tomadores facilitó su adopción.
De acuerdo con la Fundación Tejido Urbano, “durante los primeros seis meses, la actividad hipotecaria fue prácticamente nula”, mientras que en el segundo semestre se registró un crecimiento sostenido. El director ejecutivo de la organización, Fernando Álvarez de Celis, destacó a Infobae que “no fue necesaria una curva de aprendizaje significativa”, lo que aceleró la implementación de los créditos UVA en esta nueva etapa.

Impacto en el mercado inmobiliario
El repunte de los créditos tuvo un impacto directo en la demanda de propiedades y en la cantidad de transacciones concretadas. En diciembre de 2024, las escrituras aumentaron un 68% interanual, alcanzando el nivel más alto de actividad inmobiliaria en siete años.
A pesar del incremento en las operaciones, los precios se mantuvieron relativamente estables, salvo en zonas con alta demanda específica. Según Álvarez de Celis, el blanqueo de capitales también contribuyó a la consolidación del sector.










