El mercado argentino cerró una semana histórica, marcada por un clima de euforia tras la contundente victoria legislativa de La Libertad Avanza. Los números hablan por sí solos: el S&P Merval en dólares trepó más de 50% en cinco días y cerró octubre con una ganancia mensual récord del 74%, el mejor desempeño de toda su historia.
En paralelo, las acciones argentinas en Wall Street subieron en promedio un 51%, los bonos soberanos en dólares se dispararon hasta 34% y el riesgo país se derrumbó 46,6%, para ubicarse en 657 puntos básicos, su nivel más bajo en más de cuatro años. Incluso el dólar mayorista retrocedió $47 en la semana, señal clara de que los capitales volvieron a confiar en la moneda y en el programa económico del Gobierno.
Javier Milei, presidente de Argentina.
Los analistas coinciden: la magnitud del rally financiero no se explica por un factor técnico, sino por la validación política y económica del rumbo libertario. La victoria de Milei consolidó las expectativas de estabilidad, equilibrio fiscal y apertura comercial que los inversores venían esperando desde hace años.
En Nueva York, los ADRs de empresas argentinas vivieron un verdadero vendaval alcista. Supervielle, Galicia, Pampa Energía y Central Puerto lideraron las subas, con alzas superiores al 40% en algunos casos. En Buenos Aires, el S&P Merval superó los tres millones de puntos y se convirtió en el índice con mejor desempeño de todo el mundo en octubre.
La mejora también alcanzó al frente financiero del Estado. Con los bonos ya rindiendo por debajo del 10% anual, en el mercado internacional se empieza a hablar de una posible reapertura gradual del crédito externo, algo impensado apenas semanas atrás.
Javier Milei victorioso.
Mientras tanto, el Banco Central mantuvo la disciplina monetaria y permitió que el tipo de cambio acompañe la caída del riesgo, sin sobresaltos ni emisión. El Tesoro, por su parte, logró liberar liquidez interna sin perder control fiscal, lo que alimenta la expectativa de una recuperación económica más sólida en los próximos meses.
En síntesis, octubre no fue un mes más: fue el punto de inflexión donde el mercado dejó de mirar a la Argentina con desconfianza y volvió a apostar por su futuro. La confianza, el capital y las inversiones regresan al país de la mano de un liderazgo que puso fin a la improvisación y al relato.