El número no es menor. Venir de campañas en las que se exportaban entre 10 y 12 millones de toneladas y, de repente, salir a colocar casi el doble en una ventana comercial muy corta exigía eficiencia y agresividad comercial. El desafío era competir contra gigantes como Australia, la Unión Europea y los países del Mar Negro antes del ingreso del trigo del hemisferio norte. Y se logró.
El consultor en agronegocios Javier Preciado Patiño explicó que el ritmo de registraciones superó las previsiones iniciales, que proyectaban entre 7 y 8 millones de toneladas anotadas a esta altura del ciclo. Ya se superaron las 10 millones y el mercado estima que podrían acercarse a 11 o 12 millones en los próximos días. La cadena respondió con volumen y precio.












