El exembajador Hernán Pérez Loose afirmó que Irán nunca ha sido un país clave en la agenda diplomática ecuatoriana. Aunque el expresidente Rafael Correa intentó acercamientos, estos no prosperaron ni generaron lazos duraderos.
Durante su mandato, Correa visitó Teherán y elogió al régimen iraní, buscando alinear a Ecuador con gobiernos autoritarios contrarios al orden internacional. Sin embargo, las relaciones se enfriaron a medida que la política agresiva de Irán en Medio Oriente provocaba rechazo global.
En el ámbito económico, las relaciones también fueron marginales. Las exportaciones, como el banano, fueron anecdóticas y no consolidaron un intercambio sostenible. Según Pérez Loose, Ecuador e Irán “son mundos muy lejanos” y sin complementariedad real.
El diplomático recordó que el atentado a la AMIA en 1994, vinculado a Irán, dañó la imagen del país islámico en América Latina. Esa desconfianza histórica explica en parte por qué Ecuador nunca priorizó vínculos con Teherán, incluso durante gobiernos posteriores a Correa.









