
Un ataque incendiario puso en riesgo documentos clave del Estado en Quito
El atentado contra el Archivo Nacional podría estar ligado a grupos socialistas radicales
El Gobierno Nacional denunció un atentado en contra del Archivo de la Secretaría Nacional de la Administración Pública, ubicado en la sede de la Fuerza Aérea Ecuatoriana en Quito. Un individuo ingresó en la madrugada del 21 de marzo e intentó prender fuego al mobiliario de la entidad.
Gracias a la acción rápida de las Fuerzas Armadas y el equipo de seguridad, el hombre fue detenido en flagrancia y entregado a las autoridades competentes. La documentación del archivo no sufrió daños, según confirmó Marissa Péndola, secretaria General Administrativa de la Presidencia.
La Secretaría General de Comunicación difundió imágenes del mobiliario afectado, como sillones parcialmente quemados. El hecho generó preocupación, ya que en estos archivos reposan documentos institucionales y declaraciones patrimoniales juramentadas de exfuncionarios públicos.

La Fiscalía General del Estado inició una investigación para determinar el motivo detrás del intento de sabotaje. Aunque aún no se han revelado los vínculos del detenido, no se descarta que el ataque responda a intereses de grupos socialistas que buscan desestabilizar al Gobierno.
El Ejecutivo rechazó categóricamente estas acciones criminales que atentan contra la institucionalidad. También reiteró su compromiso con la transparencia, al brindar todas las facilidades a la Fiscalía para identificar a los responsables materiales e intelectuales.
Para garantizar la seguridad institucional, Péndola anunció que se redoblará la vigilancia en puntos estratégicos del aparato estatal. Se adoptarán nuevas medidas para proteger al personal público y la integridad de los bienes del Estado.
Este nuevo intento de sabotaje se suma a otros incidentes recientes, como la explosión de un coche bomba afuera de la Penitenciaría del Litoral y el derrame de crudo en Esmeraldas, calificado como "provocado". La posible coordinación de estos eventos genera sospechas sobre una agenda orquestada desde sectores afines al socialismo radical.

En un contexto nacional donde la seguridad es prioridad, la firmeza del Gobierno de Daniel Noboa frente a los intentos de desestabilización ha sido evidente. La administración ratifica su compromiso con la legalidad, el orden y la defensa del patrimonio documental del Estado.
La actuación conjunta de las Fuerzas Armadas y el sistema de vigilancia evitó un daño mayor. El respaldo interinstitucional refuerza la estrategia gubernamental para enfrentar los desafíos a la institucionalidad.
Mientras se esperan avances en la investigación judicial, la ciudadanía ha recibido garantías de que la información estatal permanece resguardada. El mensaje de estabilidad se impone frente al caos que buscan ciertos sectores.
El intento de atentar contra el Archivo Nacional fue neutralizado a tiempo, demostrando la capacidad de reacción del Gobierno y su determinación por proteger la institucionalidad. Todo indica que algunos sectores afines al socialismo no descartan métodos extremos para socavar el orden democrático.
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