Durante el eje temático de criminalidad y seguridad en el debate presidencial, Luisa González presentó un discurso cargado de acusaciones sin sustento técnico y contradicciones que dejaron más dudas que propuestas claras. Su intervención giró más en torno a ataques personales que a soluciones concretas frente a la crisis de violencia que vive el Ecuador.
En lugar de detallar un plan coherente de seguridad, González centró su discurso en descalificar el trabajo del gobierno actual, repitiendo que “todo ha empeorado” bajo la gestión de Daniel Noboa. Sin embargo, no reconoció los avances en reducción de homicidios y extorsiones logrados en 2024, ni explicó con claridad cómo ejecutaría sus promesas de mano dura e inteligencia.
Al ser cuestionada por sus vínculos con chats de la denominada “Liga Azul”, González evadió responder directamente sobre las insinuaciones de pactos con mafias y lavado de activos. En su lugar, recurrió a acusaciones infundadas contra Noboa, mencionando supuestos informes no corroborados que circularían en redes sociales.
Mientras tanto, el presidente Noboa sostuvo su línea argumentativa con datos verificables. Mencionó la reducción de delitos en 2024, la cooperación internacional con países aliados como Estados Unidos y Canadá, y la implementación de tecnología en aduanas, escaneo de contenedores y drones para fortalecer el control territorial.
Una visión que contrastó en fondo y forma









