Durante el eje de Economía y Empleo del debate presidencial, Luisa González no logró detallar con claridad cómo piensa sostener la dolarización ni financiar su ambiciosa propuesta económica. Frente a preguntas directas sobre sus planes y posturas pasadas, la candidata recurrió a acusaciones sin sustento en lugar de explicar con precisión su modelo.
Uno de los momentos más críticos fue cuando Daniel Noboa señaló que varios miembros de la Revolución Ciudadana han defendido públicamente una desdolarización progresiva. Diego Borja, actual binomio de González, incluso escribió una tesis sobre el tema. González evitó responder con un “sí” o “no” y trató de desviar la discusión con discursos abstractos y ataques personales.
González propuso bajar el IVA y entregar créditos subsidiados desde la banca pública, sin explicar de dónde saldrán los recursos para sostener un gasto fiscal elevado. Su respuesta sobre atraer inversión extranjera se limitó a decir que dejaría de “pelear con todos los países”, ignorando los tratados ya firmados por el actual gobierno, como el acuerdo comercial con China.
Un modelo ambiguo sin respaldo técnico









