Durante el primer eje temático del debate presidencial 2025, centrado en educación, Luisa González mostró debilidades significativas en su propuesta. Su intervención se basó en acusaciones genéricas contra el gobierno actual, sin detallar cómo implementaría sus promesas.
La candidata aseguró que más de 72.000 niños abandonaron el sistema educativo y que cerca de 120.000 no se matricularon, sin presentar fuentes verificables. Estas cifras fueron cuestionadas por el presidente Daniel Noboa, quien recordó que su administración ha reabierto escuelas, entregado más de 100.000 becas y ejecutado nombramientos definitivos para docentes.
Cuando se le preguntó directamente si reinstalaría la controvertida tabla de drogas —un instrumento que durante el correísmo facilitó la impunidad del microtráfico en entornos escolares—, González respondió con evasivas antes de finalmente decir “no”. Su respuesta, además, estuvo acompañada de ataques personales y referencias a temas ajenos al eje educativo.
“Las mentiras tienen patas cortas. Sacamos a las mafias de la educación escolar y de las cárceles y se lo dimos a la gente que trabaja duro”, afirmó el presidente Noboa.
Además, González acusó al actual gobierno de no cumplir con el acceso universal a la universidad, pero omitió que el plan de becas "Jóvenes en Acción" ha beneficiado a 880.000 personas. También eludió explicar cómo financiaría su propuesta de desayuno escolar, útiles y uniformes gratuitos, sin comprometer el presupuesto nacional.









