Nicolás Maduro, jefe del régimen venezolano, acusó sin fundamentos a Ecuador de haber ejecutado un “fraude horroroso” en las recientes elecciones presidenciales. El mandatario bolivariano, que se autoproclamó como presidente en 2024 tras unos comicios ampliamente cuestionados, criticó los resultados que favorecieron a Daniel Noboa.
Además, habló de una supuesta “hegemonía militar” respaldada por amenazas de invasión, en un discurso más ideológico que basado en hechos verificables.
Las declaraciones del líder venezolano coincidieron con la postura de Luisa González, quien rechazó los resultados oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE).
La excandidata de la Revolución Ciudadana anunció que no aceptará la reelección de Noboa y que pedirá un recuento de votos, alegando “irregularidades” sin respaldo técnico.

“No reconocemos los resultados presentados”, dijo González en un mitin, apelando a una narrativa de fraude que ha sido rechazada por observadores internacionales. Estas acciones recuerdan las viejas prácticas del socialismo autoritario, donde los resultados adversos son tachados automáticamente de ilegítimos.
El respaldo de Maduro a González pone de manifiesto la afinidad entre modelos autoritarios que priorizan el poder sobre la institucionalidad democrática.









