Ecuador atraviesa una difícil coyuntura política y de seguridad en la recta final hacia los comicios generales de 2025.
El panorama de inseguridad sigue siendo uno de los mayores desafíos para el país, con un creciente número de muertes violentas, especialmente dentro de las prisiones. El reciente asesinato de María Daniela Icaza, directora de la Penitenciaría del Litoral, resalta la gravedad de la crisis penitenciaria, una situación exacerbada por años de desatención en el sistema penitenciario durante el correísmo.
La violencia dentro de las cárceles ha llevado al presidente Noboa a declarar un estado de excepción y a militarizar las instalaciones, buscando frenar la escalada criminal. Este contexto de inseguridad ha acentuado la preocupación de los ciudadanos, quienes temen que un regreso al poder de fuerzas vinculadas al correísmo pueda perpetuar estos problemas.









