La caída de Olga
Olga, conocida por ofrecer programación variada durante extensas franjas horarias, muestra una tendencia negativa en sus principales programas. Programas como los de Migue Granados o el de Yayo, que en su lanzamiento alcanzaron picos de 70.000 espectadores, ahora luchan por superar los 40.000. Estas cifras, aunque elevadas para el estándar del streaming local, reflejan una caída continua semana a semana.
El desgaste parece estar vinculado a la duración de los programas y al cambio en los hábitos de la audiencia. Mientras Olga sigue apostando por largas jornadas de contenido en vivo, la gente muestra una preferencia creciente por formatos más cortos.
Streaming en vivo
El fenómeno de Olga no es un caso aislado. El streaming en vivo atraviesa un momento de redefinición. La audiencia, especialmente la más joven, se caracteriza por consumir contenido de manera volátil, eligiendo momentos específicos y formatos on demand en lugar de largas transmisiones en directo.















