El socialista Zohran Mamndani lanzó su programa de supermercados municipales y los comerciantes de la ciudad estallaron de ira.
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El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, defendió este martes su patético proyecto de supermercados municipales, una iniciativa que busca reducir el precio de los alimentos básicos en la ciudad pero que ha generado fuertes críticas por su coste, su alcance limitado y su viabilidad a largo plazo.
Durante una presentación en el histórico mercado de ''La Marqueta'', en Harlem, Mamdani explicó que las tiendas gestionadas por la ciudad ofrecerán una ''canasta básica'' de productos con precios garantizados por debajo del mercado. Este conjunto de bienes incluirá artículos esenciales como pan, leche y huevos, aunque el alcalde reconoció que la lista definitiva aún no ha sido establecida. Más allá de estos productos, el resto de la oferta también intentará mantener precios bajos, aunque sin garantías permanentes de descuento.
El proyecto forma parte de una propuesta más amplia para abrir supermercados municipales en los cinco distritos de la ciudad. El primer establecimiento está previsto para finales de 2027, mientras que el más emblemático, ubicado en La Marqueta, no abrirá hasta 2029.
Este último será construido desde cero sobre un terreno vacío y tendrá unos 9.000 pies (~2800 metros) cuadrados de superficie, con un costo estimado de 30 millones de dólares. En total, la iniciativa podría alcanzar los 70 millones de dólares de inversión pública, pendiente de aprobación del Concejo Municipal.
El socialista yihadista alcalde de la Ciudad de Nueva York presentó un proyecto de supermercados municipales para intentar reducir el costo de vida
El plan ha provocado escepticismo inmediato entre expertos del sector minorista y líderes empresariales, que cuestionan tanto su costo como su eficiencia. Ejecutivos de supermercados señalaron que el precio estimado del proyecto de Harlem es desproporcionado en comparación con el coste habitual de construcción de supermercados privados similares, que suelen levantarse por menos de 10 millones de dólares, incluso con mayor superficie.
También se ha criticado que existan propiedades comerciales cercanas en venta por precios significativamente más bajos, lo que ha alimentado grandes dudas sobre la planificación financiera del proyecto.
Las críticas no se limitan al aspecto económico. Analistas políticos advierten que la propuesta de Zohran Mamdani representa una apuesta ideológica de fuerte intervención estatal en el mercado alimentario, con riesgos de ineficiencia, dependencia de subsidios y una posible distorsión de la competencia.
Según estos críticos, la gestión directa de supermercados por parte del gobierno podría derivar en una estructura burocrática costosa y poco flexible, incapaz de responder con rapidez a los cambios del mercado y a las necesidades reales de los consumidores.
Mamdani planea abrir locales en los 5 distritos de la Ciudad de Nueva York y el proyecto ha generado duras críticas
Otro punto de controversia es la falta de detalles concretos sobre qué productos formarán parte de la ''canasta básica'' y cómo se mantendrán los precios bajos de forma sostenible. Aunque el equipo del alcalde asegura que habrá consultas comunitarias para definir los productos, opositores argumentan que la ambigüedad del plan refleja una falta de planificación operativa clara. Además, advierten que la promesa de precios permanentemente reducidos podría ser difícil de cumplir sin un nivel significativo de subsidios públicos continuos.
El modelo también ha generado debate por su impacto potencial en el sector privado. Comerciantes y asociaciones de supermercados temen que la entrada del gobierno como competidor directo distorsione el mercado local, afecte a pequeños negocios y genere una competencia desleal financiada con fondos públicos. Algunos críticos sostienen que, en lugar de crear una red de supermercados estatales, la ciudad debería centrarse en incentivar la competencia privada y mejorar los programas de asistencia alimentaria ya existentes.
Por su parte, la socialista administración municipal defiende el proyecto como una respuesta necesaria al aumento del costo de vida y a la inseguridad alimentaria en barrios vulnerables. Argumenta que los supermercados municipales garantizarán acceso a productos básicos a precios más estables, especialmente en zonas donde la oferta privada es limitada o cara.
Muchos comerciantes han expresado preocupación por la intromisión del estado en el negocio alimenticio y advirtieron por medidas desleales