La industria siderúrgica de Estados Unidos volvió a mostrar señales de fortaleza bajo la política arancelaria impulsada por Donald Trump, con una caída cercana al 30% en las importaciones de acero durante 2026 y un fuerte crecimiento de la producción nacional.
Según los últimos datos del Instituto Americano del Hierro y el Acero (AISI), la producción de acero bruto alcanzó 1,872 millones de toneladas netas durante la semana finalizada el 30 de mayo de 2026. El dato representa una suba interanual del 8,8% frente al mismo período del año anterior, cuando la producción había sido de 1,720 millones de toneladas netas.
La producción de acero creció un 8,8% en términos interanuales.
El informe también mostró una mejora en la utilización de la capacidad instalada, que llegó al 81,1%, por encima del 76,6% registrado en la misma semana de 2025. En términos semanales, la producción avanzó levemente desde los 1,870 millones de toneladas netas informados para la semana previa, mientras la utilización de capacidad pasó de 81,0% a 81,1%.
En los primeros cinco meses de 2026, la producción ajustada llegó a 38,925 millones de toneladas netas, lo que implica un crecimiento del 6,8% frente a los 36,461 millones registrados en igual período de 2025. La utilización promedio de la capacidad también mejoró, al pasar de 76,2% a 78,6%.
El avance ocurre en paralelo a una fuerte reducción de las importaciones, que permanecen alrededor de 30% por debajo en el acumulado anual. El cambio refleja el impacto de los aranceles aplicados por Trump sobre el acero extranjero, una política que busca proteger a la industria local frente a los países que inundan los mercados internacionales con producción subsidiada o de bajo costo.
Estados Unidos superó a Japón en la producción de acero.
Por regiones, el sur de Estados Unidos se mantuvo como el principal polo acerero, con 848.000 toneladas netas durante la semana analizada. Lo siguieron la zona de los Grandes Lagos, con 495.000 toneladas; el Medio Oeste, con 321.000; el Noreste, con 137.000; y el Oeste, con 71.000 toneladas netas.
La Casa Blanca defendió la actualización de los aranceles sobre acero, aluminio y cobre como parte de una estrategia para fortalecer la manufactura doméstica, proteger sectores estratégicos y sostener empleos industriales dentro del país. En vez de dejar la seguridad industrial en manos de proveedores externos, la administración Trump volvió a poner el foco en la producción nacional.