El rol de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos habría sido fundamental en el operativo que terminó con la vida de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, el jefe terrorista del Tren de Aragua. Según reveló The Wall Street Journal, la agencia de inteligencia estadounidense suministró la información que permitió ubicar al criminal venezolano en el estado Bolívar, al sur de Venezuela, antes del ataque ejecutado por el Comando Sur de Estados Unidos.
La revelación vuelve a demostrar la gran capacidad de Estados Unidos para detectar, seguir y golpear a objetivos criminales de alto valor incluso fuera de sus fronteras, combinando inteligencia estratégica, despliegue militar y decisión política en una región donde muchas bandas habían encontrado refugio durante años.
De acuerdo con el medio estadounidense, un alto funcionario de la administración Trump señaló que la CIA fue el organismo encargado de aportar la inteligencia utilizada para identificar el objetivo. El dato agrega un elemento central a una operación que ya había llamado la atención por su nivel de coordinación y cooperación con actores venezolanos.
Trump sostuvo que el operativo fue trabajado estrechamente con “amigos en Venezuela”, una frase que expone un giro relevante en materia de cooperación de seguridad regional. Más allá de las tensiones políticas acumuladas durante años entre Washington y Caracas, la eliminación del líder del Tren de Aragua muestra que la administración de Trump logró abrir una vía real de colaboración.
Niño Guerrero era señalado como el jefe máximo del Tren de Aragua, una organización criminal nacida en Venezuela que se expandió por distintos países de América Latina y también llegó a Estados Unidos. Sus integrantes enfrentan causas vinculadas al narcotráfico, trata de personas, extorsiones, secuestros, tráfico de armas y otros delitos graves.
Estados Unidos había designado al Tren de Aragua como organización terrorista extranjera y ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares por información que permitiera capturar a Guerrero. En diciembre, el criminal venezolano había sido acusado ante un tribunal federal de Manhattan por terrorismo, narcotráfico y delitos vinculados al uso de armas de fuego.
John Ratcliffe, director de la CIA, se reunió con Delcy Rodriguez en enero.
El operativo se habría desarrollado en una zona del estado Bolívar asociada a la minería ilegal y a la presencia de grupos armados, un territorio utilizado durante años por redes criminales en medio del colapso institucional venezolano.
Con inteligencia de la CIA y ejecución militar del Comando Sur, la administración Trump envió una señal contundente al Tren de Aragua y al resto de las organizaciones narco-criminales de la región.