Esta semana, el director de la CIA del gobierno de Donald Trump, John Ratcliffe, visitó Moscú en un viaje que, según indicaron múltiples medios, habría tenido como objetivo advertir al Kremlin contra cualquier ataque a las naciones de la OTAN.
Ratcliffe se reunió con funcionarios de inteligencia rusos, aunque no con el presidente Vladimir Putin. Esta visita de un alto funcionario del gobierno de Trump se produce en medio de crecientes preocupaciones de que Rusia pueda atacar en un futuro cercano a uno de los Estados bálticos, los cuales son todos miembros de la OTAN.
La invasión rusa de Ucrania comenzó en febrero de 2022 y el conflicto no muestra signos de finalizar a pesar de los intensos esfuerzos de Trump por negociar un acuerdo de paz entre ambas naciones que haga concluir la guerra.
Trump envió a Ratcliffe a Moscú en medio de la escalada bélica.
La última vez que un funcionario norteamericano había visitado territorio ruso fue en 2021, cuando el régimen de Biden envió a su director de la CIA para intentar frenar lo que era una inminente invasión del Kremlin a Ucrania, una misión diplomática que, como era de esperarse, fracasó.
Ayer por la mañana, en una entrevista con el periodista conservador Glenn Beck, Trump calificó el viaje de "semirrutinario". "Odio decepcionar a la gente", señaló el mandatario, quien volvió a remarcar su deseo de ver el fin de la guerra y a ambos países encauzados en un proceso de paz.
Por su parte, un alto funcionario ucraniano que habló en condición de anonimato declaró a The Associated Press que Washington informó a Kiev sobre el viaje de la delegación a la capital rusa y le solicitó que suspendiera los ataques mientras durara la visita. Sin embargo, la solicitud abarcaba únicamente a Moscú, San Petersburgo y algunas regiones del norte, por lo que las operaciones militares en otras zonas del ex territorio soviético continuaron.
Ucrania continúa con su campaña de ataque con drones y misiles en las principales ciudades rusas.