El creciente descontento de las regiones rurales de California con el dominio político demócrata volvió a quedar en evidencia esta semana, luego de que dos condados del norte del estado avanzaran con resoluciones simbólicas para apoyar una propuesta republicana que busca dividir California en dos estados separados.
Los supervisores del condado de Yuba aprobaron este martes una resolución en respaldo de la iniciativa impulsada por el líder republicano James Gallagher, mientras que el condado vecino de Sutter tenía previsto debatir y votar una medida similar durante la tarde. Ambos territorios abarcan amplias zonas rurales al norte de Sacramento y forman parte del bloque conservador que desde hace años denuncia sentirse ignorado por el gobierno estatal controlado por los demócratas.
La propuesta surgió en medio de la controversia por la redistribución de distritos electorales promovida por el gobernador demócrata Gavin Newsom, acusado por republicanos de favorecer políticamente a su partido mediante un rediseño de los mapas congresionales.
El gobernador demócrata del estado de California, Gavin Newsom, fue objeto de duras críticas por parte de los sectores rurales
Frente a ese escenario, Gallagher presentó el año pasado una iniciativa legislativa que plantea dividir California en dos estados distintos. Según el proyecto, los 35 condados del interior, incluyendo gran parte del norte rural, la Sierra Nevada, el Valle Central y el ''Inland Empire'', formarían un nuevo estado separado de las grandes ciudades costeras dominadas por el progresismo demócrata, como Los Ángeles y San Francisco.
''Esta mañana estoy diciendo: 'Gavin, deja ir a mi gente''', afirmó Gallagher durante la presentación de la propuesta. ''Queremos un mejor camino y ya no podemos aceptar un gobierno que no nos da voz''.
Aunque la iniciativa aún tiene pocas posibilidades de prosperar en una Legislatura estatal ampliamente dominada por los demócratas, el respaldo expresado por Yuba y Sutter refleja el profundo malestar que existe en muchas comunidades rurales con las políticas impulsadas desde Sacramento.
Varios sectores republicanos de las zonas rurales de California intensificaron los esfuerzos para separar el Estado Dorado en dos estados diferentes
Dirigentes locales cuestionaron especialmente el manejo económico del gobierno de Newsom y el uso de recursos públicos en proyectos que son considerados como fracasos costosos. El supervisor del condado de Yuba, Andy Vasquez Jr., criticó duramente el gasto estatal y acusó a la administración demócrata de priorizar intereses urbanos mientras las regiones rurales quedan relegadas.
''Si se observan los fondos que Gavin Newsom ha desperdiciado, tanto en el tren de alta velocidad que no lleva a ninguna parte como en la crisis de personas sin hogar, el nivel de corrupción en este estado es increíble'', sostuvo Vasquez. ''Estamos gobernados por San Francisco y Los Ángeles. No tenemos elección''.
Las críticas reflejan una división cada vez más profunda entre las áreas urbanas y rurales de California. Mientras las ciudades costeras continúan respaldando políticas progresistas, muchas comunidades agrícolas y pequeñas localidades sienten que sus necesidades quedan completamente subordinadas a la agenda política de las grandes metrópolis.
El interior del estado occidental ha reprochado la influencia que tienen ciudades como Los Ángeles y San Francisco en las decisiones políticas
Otro supervisor del condado de Yuba, Renick House, aseguró que los territorios rurales llevan años reclamando una distribución más justa de los ingresos fiscales que generan. Según afirmó, los condados del interior deben gastar enormes cantidades de dinero en lobby para obtener recursos básicos que deberían recibir automáticamente.
''La representación sería mucho mejor si pudiéramos tener un estado que realmente representara a los condados rurales, sin tener que gastar millones y miles de millones en lobby para conseguir lo que ya deberíamos recibir'', afirmó House.
La propuesta republicana también se apoya en el creciente desgaste político de Newsom entre sectores conservadores y moderados, que cuestionan su gestión frente a problemas como el aumento del costo de vida, la inseguridad, la crisis de personas sin hogar y la salida de empresas y familias hacia estados con menos impuestos y regulaciones.
Desde la oficina del gobernador minimizaron la iniciativa y la calificaron como una maniobra política sin futuro. ''Una persona que busca dividir California no merece ocupar un cargo público en el Estado Dorado'', señalaron previamente desde el entorno de Newsom. ''Es un espectáculo político que no llegará a ninguna parte''.
Sin embargo, para muchos habitantes del interior californiano, el debate ya no se limita a una propuesta simbólica. Representa, aseguran, una muestra del creciente rechazo hacia décadas de dominio demócrata y una expresión de frustración ante un sistema político que consideran cada vez más distante de la realidad rural del estado.
A pesar de que el gobierno demócrata californiano ha minimizado los intentos de los sectores rurales por independizarse, los habitantes del interior ya ven los esfuerzos como mucho más que una propuesta simbólica