El encarecimiento de la electricidad en California se ha convertido en un nuevo foco de presión política para el gobernador demócrata Gavin Newsom, en un contexto marcado por el elevado coste de la vida y el creciente malestar social.
En los últimos seis años, las facturas eléctricas de los californianos han aumentado un 39%, el mayor incremento registrado en Estados Unidos, según un estudio del Haas Energy Institute de la Universidad de California en Berkeley.
El dato sitúa a California muy por encima del resto del país. Entre 2019 y 2025, la mayoría de los estados mantuvieron sus tarifas eléctricas en línea con la inflación o incluso lograron reducirlas.

Estados como Arizona, Minnesota, Missouri, Tennessee, Mississippi y Carolina del Norte apenas registraron subidas del 1%, mientras que en Nevada las tarifas cayeron un 12% y en Iowa un 8%. Esta comparación ha alimentado las críticas a las políticas energéticas impulsadas desde Sacramento durante el mandato de Newsom.
El impacto del aumento de las tarifas se produce en un estado que ya lidera el ranking nacional del costo de vida. De acuerdo con la Transparency Foundation, las familias californianas pagan alrededor de 30.000 dólares más al año que la media nacional por gastos básicos como alimentación, combustible, agua y cuidado infantil. La subida de la electricidad se suma así a una presión económica constante sobre los hogares, especialmente los de renta media y baja.
Legisladores estatales han expresado su preocupación por la situación. El asambleísta Tri Ta, miembro del Comité de Servicios Públicos y Energía, advirtió de que las continuas subidas de tarifas están afectando directamente a las familias trabajadoras.










