El Departamento de Justicia del gobierno de Donald Trump imputó formalmente este miércoles al exdictador cubano Raúl Castro, acusándolo por el asesinato de cuatro cubanoestadounidenses tras el derribo de dos aviones civiles en 1996.
Castro enfrenta cargos por conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses, homicidio y destrucción de aeronaves, según informó el fiscal general interino de los Estados Unidos, Todd Blanche. La medida judicial también alcanza a otros cinco hombres, identificados como los pilotos de combate que derribaron las avionetas civiles.
Los cargos fueron anunciados durante una conferencia de prensa frente a la Torre de la Libertad de Miami, un lugar emblemático para los exiliados que abandonaron la isla tras la llegada del comunismo liderado por el dictador Fidel Castro. La fecha elegida para oficializar las imputaciones, el 20 de mayo, también posee un fuerte componente simbólico para la diáspora cubana, ya que coincide con la conmemoración del Día de la Independencia de Cuba.
"Raúl Castro y cinco coacusados participaron en una conspiración que terminó con aviones militares cubanos disparando misiles contra esos aviones civiles y matando a cuatro estadounidenses. Esas son las acusaciones presentadas por un gran jurado federal", declaró Blanche.
El Departamento de Justicia de Trump imputó formalmente a Raúl Castro y pedirá la pena de muerte para el exdictador
El gobierno pedirá la pena de muerte para Raúl Castro
Debido a que los hermanos Castro fueron señalados como los responsables de emitir las órdenes de ejecución a sus fuerzas armadas, Raúl Castro -quien en ese momento se desempeñaba como ministro de Defensa- podría enfrentar la pena de muerte en caso de ser capturado y juzgado en los Estados Unidos.
Las aeronaves civiles derribadas pertenecían a Hermanos al Rescate, una organización fundada en 1991 por exiliados cubanos que realizaba misiones humanitarias sobre las aguas entre Cuba y Florida para rescatar a los balseros que huían de la isla.
Durante una de esas misiones, dos de sus aviones fueron alcanzados por misiles de un caza cubano MiG-29 en espacio aéreo internacional, lo que provocó la muerte de tres ciudadanos estadounidenses y un residente legal. Si bien el gobierno de Bill Clinton condenó enérgicamente el ataque en su momento, su respuesta se limitó a la aplicación de sanciones económicas. Dos décadas más tarde, el expresidente demócrata Barack Obama implementó una política de deshielo y acercamiento diplomático con el régimen castrista.
Blanche insinuó la posibilidad de una futura acción estadounidense en la isla al confirmar que ya existe una orden de arresto internacional contra el exdictador: "Esperamos que se presente aquí por su propia voluntad o por otra vía", concluyó el funcionario.