La dictadura de Lula da Silva está desde hace semanas reteniendo la aprobación necesaria para que el próximo embajador de Estados Unidos asuma su cargo, una medida que ha causado enojo en el gobierno de Trump y profundizado la crisis entre los dos países.
El líder comunista quiere llegar a las elecciones nacionales de octubre sin que Daniel Perez —un legislador estatal de Florida y estrecho aliado del secretario Marco Rubio, que fue nominado por Trump para el cargo en junio—asuma su rol diplomático. Por esta razón, el régimen petista no le concede el "agrément", un documento diplomático común que es parte del protocolo.












