El gobierno de Donald Trump anunció un cambio radical en la política migratoria de Estados Unidos al establecer que los extranjeros que soliciten una residencia permanente deberán abandonar el país mientras sus casos son procesados. La medida, presentada oficialmente por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), representa uno de los endurecimientos más importantes del sistema migratorio en los últimos años y refuerza la postura del Gobierno republicano a favor de controles más estrictos y un cumplimiento más rígido de las leyes de inmigración.
La nueva disposición afectará incluso a personas que actualmente se encuentran legalmente en Estados Unidos bajo visas temporales de estudio, turismo o trabajo. A partir de ahora, quienes deseen obtener una ''green card'' deberán regresar a sus países de origen y completar el procedimiento a través del sistema consular administrado por el Departamento de Estado. Según USCIS, los ajustes de estatus dentro del territorio estadounidense solo serán autorizados en circunstancias extraordinarias y tras evaluaciones individuales.
El Gobierno de Trump sostiene que la medida busca recuperar el ''verdadero espíritu'' de las leyes migratorias estadounidenses y frenar los abusos del sistema. Las autoridades argumentan que las visas temporales fueron creadas para estadías limitadas y con fines específicos, no como un mecanismo indirecto para acceder posteriormente a la residencia permanente.
El gobierno de Trump endureció la política migratoria y aquellos que apliquen para la residencia permanente deberán esperar el proceso en sus países de origen
El portavoz de USCIS, Zach Kahler, explicó que durante años el sistema permitió que muchos extranjeros ingresaran temporalmente al país y luego permanecieran indefinidamente mientras tramitaban solicitudes migratorias. Según el funcionario, esto terminó incentivando vacíos legales y dificultó el control migratorio.
''Estamos regresando a la intención original de la ley para asegurar que los extranjeros naveguen correctamente nuestro sistema migratorio'', afirmó Kahler. ''A partir de ahora, quien quiera una green card deberá regresar a su país y aplicar desde allí, salvo circunstancias excepcionales''.
La administración republicana sostiene además que procesar solicitudes desde el extranjero reducirá la cantidad de personas que permanecen ilegalmente en Estados Unidos tras el vencimiento de sus permisos temporales o después del rechazo de sus trámites. Funcionarios de USCIS consideran que la política permitirá reforzar el control sobre los inmigrantes ilegales y disminuir la presión sobre las agencias migratorias.
Zach Kahler, portavoz del Servicio de Inmigración estadounidense, aseguró que muchos ingresaron al país de forma temporal y aprovechaban las solicitudes migratorias para quedarse de forma indefinida
El Gobierno también argumenta que la medida permitirá redistribuir recursos administrativos y acelerar otros procesos prioritarios, como solicitudes de ciudadanía, visas humanitarias y casos relacionados con víctimas de delitos violentos o trata de personas. Para los aliados de Trump, la decisión representa un paso necesario para restaurar el orden en un sistema migratorio que consideran desbordado desde hace años.
El endurecimiento migratorio se produce en medio de un clima político marcado por las preocupaciones sobre la frontera sur y el aumento de la inmigración irregular. La inmigración ilegal se ha convertido nuevamente en uno de los principales temas de debate en Estados Unidos y en un eje central de la agenda de Donald Trump de cara a consolidar su política de seguridad fronteriza.
Sectores conservadores respaldaron rápidamente el anuncio y sostienen que la política anterior favorecía prácticas abusivas y perjudicaba a quienes respetan los procedimientos legales desde el extranjero. También consideran que permitir ajustes de estatus dentro del país generó incentivos para que personas ingresaran con visas temporales con la intención de permanecer de manera permanente.
Hasta el momento, las autoridades no aclararon si el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) comenzará a deportar automáticamente a solicitantes de residencia que permanezcan en territorio estadounidense mientras esperan respuesta a sus casos.
El refuerzo del sistema migratorio se ha convertido en una prioridad para el gobierno de Trump